Un estudio internacional revela que humanos y animales eligen las mismas señales acústicas

Un estudio internacional ha confirmado que humanos y animales comparten preferencias por ciertos sonidos, respaldando una antigua idea propuesta por Charles Darwin.
La investigación, publicada en la revista Science, muestra que distintas especies, incluidos los seres humanos, tienden a sentirse atraídas por señales acústicas similares. Estos hallazgos apoyan la noción de que existe una “afinidad por lo bello” en la naturaleza.
Los científicos encontraron que tanto personas como animales comparten mecanismos sensoriales innatos que explican estas preferencias auditivas.
Cómo se llevó a cabo el estudio El trabajo fue liderado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, en colaboración con investigadores de Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda.
Para la investigación, más de 4,000 voluntarios de distintas partes del mundo participaron en una prueba interactiva donde escucharon pares de sonidos producidos por animales de 16 especies.
Cada par incluía sonidos previamente identificados como preferidos por una especie específica. Esto permitió comparar directamente las elecciones de humanos y animales bajo un enfoque científico riguroso. Además, el estudio utilizó un formato de ciencia ciudadana mediante una plataforma digital interactiva.
El objetivo principal era determinar si existe una preferencia universal por ciertos estímulos sonoros, lo que permitió recopilar datos a gran escala con alto nivel de precisión.
Resultados y coincidencias entre especies Los resultados mostraron una coincidencia clara: tanto humanos como animales suelen preferir los mismos tipos de sonidos, especialmente aquellos de baja frecuencia y con elementos como trinos, chasquidos o golpeteos.
Cuando una especie mostraba una clara preferencia por un sonido, los participantes humanos tendían a elegir ese mismo. Además, las personas identificaban con facilidad los sonidos más agradables, lo que sugiere una sensibilidad compartida entre especies.
Estudios previos también han encontrado que los sonidos naturales, como el canto de aves o el flujo de agua, generan sensaciones de calma y bienestar. En contraste, ruidos artificiales como sirenas o maquinaria pesada suelen asociarse con estrés o incomodidad.
Estos hallazgos indican que la percepción positiva de ciertos sonidos no solo depende de factores biológicos, sino también de la experiencia y el significado que se les atribuye.
Implicaciones para la teoría de Darwin El estudio respalda la idea de que la atracción hacia estímulos sensoriales agradables tiene un origen evolutivo compartido entre distintas especies.
El investigador Logan James destacó el interés por comprender cómo surgen y se mantienen estas preferencias. Por su parte, Samuel Mehr subrayó el valor de la ciencia ciudadana para estudiar patrones evolutivos a gran escala.
Asimismo, Michael Ryan señaló que los resultados respaldan la intuición de Darwin sobre una preferencia universal por lo estéticamente agradable en las señales sensoriales.
En conjunto, la investigación demuestra que humanos y animales comparten respuestas profundas frente a ciertos sonidos, lo que sugiere un origen biológico común y refuerza la idea de que la experiencia sensorial tiene bases compartidas en la evolución.
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