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Tus pies podrían estar dando señales de problemas del corazón

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Los pies suelen ser una de las partes del cuerpo a las que menos atención se presta cuando se buscan señales de posibles problemas de salud. Sin embargo, modificaciones en su temperatura, color, sensibilidad o apariencia, así como la presencia de heridas o inflamación, pueden estar relacionadas con alteraciones en la circulación, los nervios, los riñones o el corazón.

Esta situación cobra especial importancia en las personas con diabetes. De acuerdo con el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, cerca de 130,000 de las aproximadamente 200,000 amputaciones de las extremidades inferiores que se realizan cada año en Estados Unidos corresponden a personas con diabetes.

Aunque una amputación representa una de las complicaciones más graves, los problemas de los pies suelen comenzar con señales mucho más discretas: pérdida de sensibilidad, una herida que tarda en cerrar, cambios en la coloración de los dedos o una inflamación que permanece durante mucho tiempo.

Organizaciones médicas como la American Diabetes Association, el National Heart, Lung, and Blood Institute y Mayo Clinic han señalado diversas alteraciones en los pies que pueden justificar una evaluación médica, especialmente cuando aparecen de forma reciente, persisten o surgen de manera repentina.

Pies fríos o cambios en el color

Sentir los pies constantemente fríos puede ser una señal que merece atención, sobre todo cuando existe una diferencia evidente entre una extremidad y la otra.

El National Heart, Lung, and Blood Institute incluye la sensación de que un pie está más frío que el otro entre las posibles manifestaciones de la enfermedad arterial periférica. También pueden aparecer palidez, cambios en la coloración o un tono azulado en el pie o la pierna.

La enfermedad arterial periférica, conocida como PAD, ocurre cuando las arterias se estrechan debido a la acumulación de placa, lo que dificulta que la sangre llegue adecuadamente a las extremidades.

Cuando existe una obstrucción importante o repentina, los cambios pueden ser todavía más evidentes. La piel puede adquirir tonalidades moradas, verdes, negras o extremadamente pálidas y sentirse fría al tacto. También puede disminuir el crecimiento del vello en las piernas o de las uñas de los pies.

Entre los principales factores de riesgo de enfermedad arterial periférica se encuentran el tabaquismo y la diabetes. Las personas con estos factores pueden presentar un riesgo considerablemente mayor de desarrollar esta enfermedad.

Hormigueo, entumecimiento o ardor

Los problemas de los pies no siempre tienen que ver con la circulación. Los cambios en la sensibilidad también pueden indicar alteraciones en los nervios.

El hormigueo, el entumecimiento y las sensaciones de ardor en los dedos o los pies son síntomas frecuentes de la neuropatía periférica diabética, una complicación relacionada con niveles elevados de glucosa durante periodos prolongados.

Este daño nervioso puede comenzar con una sensación de adormecimiento, pinchazos u hormigueo y extenderse gradualmente hacia otras zonas. Algunas personas también experimentan dolores intensos, punzantes o con sensación de quemazón, que incluso pueden empeorar durante la noche.

El problema no se limita a la molestia. Cuando los nervios pierden la capacidad de transmitir adecuadamente las sensaciones de dolor, frío o calor, una persona puede sufrir una lesión sin darse cuenta.

La pérdida de sensibilidad puede provocar que una ampolla, cortadura o herida permanezca sin atención hasta que la piel se deteriore o aparezca una infección. Por esta razón, un cambio persistente en la sensibilidad de los pies no debería atribuirse automáticamente al cansancio o a haber permanecido demasiado tiempo en una posición.

Piel seca, descamada o con grietas

La apariencia de la piel también puede proporcionar información importante. Una sequedad excesiva, descamación o aparición de grietas, especialmente cuando representa un cambio reciente, merece atención.

Las personas con diabetes pueden presentar una piel particularmente seca en los pies. Una de las posibles razones está relacionada con el daño de los nervios, ya que algunas estructuras nerviosas participan en la regulación de las glándulas que producen sudor.

Cuando estas funciones se alteran, disminuye la humedad natural de la piel y pueden aparecer resequedad y grietas.

Aunque inicialmente parezcan lesiones pequeñas, las grietas pueden convertirse en puntos de entrada para bacterias y hongos. El riesgo de complicaciones aumenta cuando existen diabetes, problemas circulatorios o pérdida de sensibilidad.

Revisar periódicamente la piel de los pies puede ayudar a detectar estos cambios antes de que evolucionen hacia lesiones más graves.

Heridas que no cicatrizan

Una ampolla, cortadura, rozadura o úlcera que tarda demasiado en cerrar es otra señal que no debería pasarse por alto.

Cuando la circulación sanguínea es deficiente, puede resultar más difícil que llegue suficiente oxígeno y otros elementos necesarios para reparar los tejidos. En las personas con diabetes pueden sumarse problemas adicionales que dificultan la cicatrización y aumentan la posibilidad de desarrollar infecciones.

Las úlceras pueden aparecer con mayor frecuencia en determinadas zonas de la planta del pie, como la parte delantera o debajo del dedo gordo. Debido al riesgo de infección y otras complicaciones, cualquier úlcera debe ser evaluada por un profesional de la salud.

La enfermedad arterial periférica avanzada también puede manifestarse mediante heridas que tardan mucho en cicatrizar o que no consiguen hacerlo.

Por ello, observar cuánto tiempo tarda una lesión en cerrar puede aportar información relevante sobre la salud de los pies.

Inflamación de pies y tobillos

Tener los pies o tobillos hinchados no significa necesariamente que exista una enfermedad grave. Pasar muchas horas de pie, realizar viajes prolongados o exponerse a temperaturas elevadas pueden producir una inflamación temporal.

Sin embargo, cuando el edema persiste o aparece sin una causa evidente, es importante considerar que podría estar relacionado con otros problemas de salud.

Los riñones desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de líquidos del organismo. Cuando su funcionamiento se encuentra alterado, puede producirse acumulación de líquido y aparecer hinchazón en zonas como los pies, tobillos o manos.

El corazón también puede estar involucrado. En determinadas enfermedades cardíacas, especialmente cuando existe insuficiencia cardíaca, el bombeo ineficiente de la sangre puede favorecer la acumulación de líquidos en la parte inferior del cuerpo.

Por eso, una inflamación persistente no debe analizarse únicamente como un problema localizado en los pies, sino considerando el estado general de salud de la persona.

¿Cuándo es necesario acudir al médico?

Un cambio en los pies no permite identificar por sí solo una enfermedad específica, ya que una misma manifestación puede tener múltiples causas.

Aun así, existen determinadas situaciones que justifican una valoración médica. Entre ellas se encuentran los cambios repentinos, las alteraciones que permanecen durante varias semanas y los problemas que aparecen claramente en un solo pie.

También es recomendable buscar atención profesional ante una herida que no cicatriza, la aparición reciente de hormigueo o entumecimiento, un pie que se vuelve considerablemente frío, pálido o azulado, o una inflamación persistente.

Las personas con diabetes deben tener especial cuidado. Revisar los pies todos los días permite detectar con mayor rapidez ampollas, grietas, heridas, cambios de color u otras alteraciones.

Revisar los pies puede ayudar a detectar problemas a tiempo

Los pies no pueden utilizarse para diagnosticar por sí mismos enfermedades del corazón, los riñones, los nervios o los vasos sanguíneos. Sin embargo, algunos cambios pueden funcionar como señales de alerta que indiquen la necesidad de una evaluación médica.

La temperatura de los pies, su coloración, la sensibilidad, el estado de la piel, la evolución de las heridas y la presencia de inflamación son aspectos que conviene observar.

La vigilancia resulta especialmente importante en las personas con diabetes, debido a que pueden coexistir daño nervioso, problemas de circulación y dificultades para cicatrizar.

Prestar atención a los pies y detectar pequeñas alteraciones desde el principio puede ayudar a buscar atención médica antes de que una lesión o complicación avance.

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