Sarampión y enfermedades respiratorias podrían transmitirse

Un sistema de ventilación utilizado durante años en edificios multifamiliares podría favorecer la transmisión de enfermedades respiratorias como la COVID-19, la gripe o el sarampión entre departamentos, incluso sin que exista contacto directo entre los habitantes, según una investigación internacional reciente.
El estudio, publicado el 12 de mayo en PLOS One, analizó un brote ocurrido en un edificio de siete pisos en Santander, España, durante los primeros meses de la pandemia. Los resultados sugieren que los conductos de ventilación de los baños fueron la vía más probable por la que el virus SARS-CoV-2 se propagó entre viviendas conectadas verticalmente.
La investigación contó con la participación de expertos de la Universidad de Colorado Boulder, la Universidad de Valencia, la Universidad de Cantabria y la Universidad Concordia.
El caso se registró en junio de 2020, cuando los contagios en España comenzaban a disminuir tras el confinamiento. A pesar de que los residentes seguían medidas preventivas como el uso de cubrebocas y el distanciamiento, un caso inicial en el tercer piso derivó en un brote que afectó a 15 personas en cuatro departamentos ubicados uno encima de otro.
El ingeniero David Higuera, quien vivía en el edificio y participó en el estudio, planteó desde el inicio que los ductos de ventilación compartidos podrían haber facilitado la propagación del virus, lo que tendría implicaciones importantes para la salud pública, sobre todo en construcciones antiguas.
Para comprobar esta hipótesis, los investigadores analizaron el flujo de aire y la presión dentro del inmueble con equipos especializados. En una de las pruebas, se observó cómo una bolsa colocada en la rejilla del baño se inflaba con aire proveniente de otros departamentos. En otro experimento, se detectaron niveles elevados de dióxido de carbono en un departamento vacío, lo que evidenciaba que el aire circulaba entre viviendas.
La investigadora Shelly Miller explicó que muchas personas asumen que están completamente aisladas dentro de su hogar, cuando en realidad la ventilación puede permitir el intercambio de aire entre distintos espacios.
El edificio utilizaba un sistema basado en el llamado “efecto chimenea”, común en construcciones antiguas, donde los baños carecen de ventilación independiente y dependen de ductos verticales compartidos que expulsan el aire hacia la azotea mediante convección natural. Sin embargo, cambios de temperatura o presión pueden invertir el flujo, haciendo que el aire regrese hacia otros departamentos.
Actividades cotidianas, como usar la campana de la cocina, pueden intensificar este fenómeno al generar succión y facilitar el movimiento del aire entre viviendas. Modelos computacionales mostraron que partículas potencialmente contaminadas pueden desplazarse por estos conductos en cuestión de minutos.
Este tipo de transmisión no es nuevo. Los investigadores recordaron el brote de SARS en 2003 en Hong Kong, donde más de 300 personas se infectaron debido a sistemas compartidos de ventilación y drenaje.
El edificio analizado fue construido en 1969, antes de que este tipo de diseño fuera eliminado de las normativas en España en 1975. Aun así, millones de personas en el mundo continúan viviendo en inmuebles con sistemas similares.
Los especialistas subrayan que la ventilación y la calidad del aire interior son factores clave para prevenir contagios en espacios cerrados como viviendas, hoteles, oficinas o cruceros. Según la Organización Mundial de la Salud, la transmisión aérea de enfermedades ha cobrado mayor relevancia, especialmente en entornos densamente poblados.
Expertos como Maria Van Kerkhove destacan que la ventilación debe considerarse una medida esencial de salud pública, no solo un elemento de confort.
Ante estos hallazgos, se recomienda actualizar los sistemas de ventilación en edificios antiguos e implementar soluciones como válvulas antirretorno, extractores más eficientes y purificadores de aire con filtros de alta eficiencia, que pueden reducir significativamente la presencia de partículas contaminantes.
Organismos como la ASHRAE han desarrollado estándares más estrictos para controlar la propagación de aerosoles infecciosos en interiores, especialmente en contextos de alto riesgo.
Además, datos de la Comisión Europea indican que gran parte de los edificios en Europa aún cuentan con sistemas de ventilación antiguos, lo que aumenta la relevancia de implementar mejoras.
En conclusión, el estudio demuestra que la transmisión de enfermedades por el aire puede ocurrir incluso sin interacción directa entre personas, lo que resalta la necesidad de mejorar la infraestructura de ventilación para proteger la salud en entornos residenciales.
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