¿Tomar paracetamol e ibuprofeno a diario? Esto es lo que le pasa a tu cuerpo

Los analgésicos forman parte del día a día de millones de personas; sin embargo, su uso excesivo puede acarrear consecuencias importantes. Aunque suelen considerarse seguros, su consumo sin control puede afectar distintos sistemas del organismo. Informarse sobre estos peligros ayuda a prevenir complicaciones.
1. Lesión hepática grave El paracetamol, cuando se toma por encima de las dosis recomendadas, es una causa frecuente de insuficiencia hepática aguda. El hígado puede verse sobrecargado al intentar metabolizar cantidades elevadas del medicamento, lo que ocasiona daño celular severo y, en situaciones extremas, la necesidad de un trasplante urgente.
2. Úlceras y sangrado gastrointestinal Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno y la aspirina, pueden irritar la mucosa del estómago. Su uso repetido debilita la barrera protectora gástrica y favorece la aparición de úlceras y hemorragias internas, que a veces solo se detectan cuando ya representan una urgencia médica.
3. Afectación de la función renal El empleo prolongado de analgésicos puede disminuir el flujo sanguíneo hacia los riñones, órganos responsables de filtrar los desechos del cuerpo. Con el tiempo, esto puede derivar en una nefropatía asociada a estos medicamentos, reduciendo progresivamente la capacidad renal y, en casos avanzados, requiriendo diálisis.
4. Mayor riesgo cardiovascular Investigaciones recientes han señalado que algunos AINE podrían aumentar la probabilidad de infartos o accidentes cerebrovasculares. Estos fármacos pueden elevar la presión arterial y alterar mecanismos de coagulación, creando condiciones que favorecen la formación de coágulos.
5. Cefalea por sobreuso de medicación Tomar analgésicos con demasiada frecuencia para aliviar dolores de cabeza puede generar el efecto contrario: dolores más persistentes e intensos. Este fenómeno, conocido como cefalea por abuso de medicación, ocurre cuando el sistema nervioso se vuelve más sensible al dolor.
6. Alteraciones en la coagulación La aspirina tiene propiedades anticoagulantes útiles en ciertos tratamientos, pero su uso sin control puede incrementar el riesgo de sangrados, aparición de moretones y complicaciones durante procedimientos quirúrgicos o lesiones accidentales.
7. Reacciones alérgicas severas El uso repetido de estos medicamentos puede desencadenar alergias que van desde erupciones leves hasta anafilaxia, una reacción potencialmente mortal que compromete la respiración. Incluso personas que los han tomado durante años pueden desarrollar sensibilidad de forma repentina.
8. Problemas auditivos y tinnitus Altas dosis de aspirina y otros analgésicos pueden causar ototoxicidad, manifestada como zumbidos en los oídos o disminución de la audición. En algunos casos los síntomas desaparecen al suspender el fármaco, pero el daño puede volverse permanente si el abuso continúa.
9. Riesgos durante el embarazo Durante la gestación, el uso de analgésicos debe ser cuidadosamente evaluado por un profesional de la salud. Algunos pueden afectar el desarrollo fetal o interferir con procesos esenciales, por lo que la automedicación en esta etapa puede tener consecuencias graves para la madre y el bebé.
Utilizar estos medicamentos de forma responsable, respetando las dosis indicadas y consultando a un médico ante cualquier duda, es clave para evitar complicaciones innecesarias.
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