¿Te pusiste la vacuna contra el sarampión? Estos cuidados evitan reacciones

Si recientemente te aplicaste la vacuna contra el sarampión —como la triple viral SRP (sarampión, rubéola y parotiditis)— conviene conocer qué cuidados seguir después para prevenir complicaciones y reconocer posibles reacciones.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la mayoría de las personas solo experimenta efectos leves y transitorios.
Vigila tu estado en las primeras 24 a 48 horas
Es habitual presentar dolor, enrojecimiento o ligera inflamación en el sitio de aplicación. También puede aparecer febrícula o sensación de malestar general, síntomas que suelen desaparecer en pocos días.
Evita automedicarte sin orientación profesional. Si tienes fiebre o dolor, utiliza únicamente fármacos indicados por personal de salud. La OMS recomienda no usar antibióticos ni remedios caseros sin supervisión médica.
Mantente bien hidratado y procura descansar, ya que el reposo favorece la respuesta del sistema inmunológico. Tomar suficiente agua puede ayudar a aliviar molestias como fiebre leve o dolor muscular.
No coloques compresas calientes en el área de la inyección. Los CDC aconsejan aplicar compresas frías si hay inflamación o dolor, pero evitar el calor directo porque puede aumentar la irritación.
Si te sientes bien, puedes continuar con tus actividades habituales. No es necesario guardar reposo absoluto salvo que presentes fiebre alta o malestar significativo.
Señales de alarma
Aunque son poco comunes, busca atención médica inmediata si presentas:
Fiebre mayor a 39 °C
Dificultad para respirar
Inflamación intensa
Convulsiones
Ronchas generalizadas
Estos síntomas podrían indicar una reacción alérgica grave.
Evita la desinformación
La vacuna contra el sarampión es segura y efectiva. Tanto la OMS como los CDC han reiterado que sus beneficios superan ampliamente los riesgos, y que las reacciones severas son extremadamente raras.
Importancia de la vacunación
El sarampión es una enfermedad muy contagiosa que puede causar complicaciones serias como neumonía, encefalitis e incluso la muerte, especialmente en niños. Gracias a los programas de inmunización impulsados por organismos internacionales y autoridades sanitarias, millones de casos se han evitado en las últimas décadas.
Tras recibir la vacuna, lo fundamental es mantener una vigilancia básica, seguir las recomendaciones médicas y no alarmarse ante síntomas leves. Si surge alguna manifestación inusual o persistente, acude a un profesional de salud.
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