Síntomas del VPH en los hombres, según la Clínica Mayo

Las infecciones de transmisión sexual afectan a millones de personas en todo el mundo, y una de las más extendidas es el virus del papiloma humano (VPH), responsable de la aparición de verrugas tanto en la piel como en las mucosas.
Según especialistas de la Clínica Mayo en Estados Unidos, existen más de 100 tipos distintos de este virus, y algunas de sus variantes están directamente relacionadas con el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.
En los hombres, el VPH puede provocar cáncer en zonas como la boca, la garganta, el pene o el ano. En muchos casos, la infección no presenta síntomas y es el propio sistema inmunológico el que logra eliminar el virus de manera natural. No obstante, las cepas consideradas de alto riesgo pueden permanecer en el organismo durante años y provocar alteraciones celulares que, con el tiempo, derivan en cáncer.
De acuerdo con la Clínica Mayo, uno de cada cinco hombres a nivel mundial estaría infectado con una cepa de alto riesgo de VPH. Además, se estima que el 90 % de los casos de cáncer anal están asociados a este virus. En Estados Unidos, los cánceres vinculados al VPH —como los de garganta, boca, pene y ano— se encuentran entre los más frecuentes en la población masculina.
El VPH es una de las infecciones sexuales más comunes en el mundo y se transmite con facilidad. El contagio ocurre a través del sexo vaginal, anal u oral, así como por el uso compartido de juguetes sexuales y el contacto directo de piel durante la actividad sexual.
Los efectos del virus son más graves en personas con un sistema inmunitario debilitado, ya que presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Asimismo, los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres tienen una probabilidad más alta de padecer cáncer anal. El número de parejas sexuales y los antecedentes personales también influyen en el riesgo de infección.
Los especialistas recomiendan la vacunación contra el VPH como una medida clave de prevención. Aunque inicialmente se diseñó para prevenir el cáncer de cuello uterino, la vacuna también protege a los hombres frente a cánceres de pene, ano, boca y garganta, además de prevenir la aparición de verrugas genitales causadas por ciertas cepas del virus. En general, se aconseja vacunar a los niños entre los 11 y 12 años, mientras que las niñas pueden recibirla desde los 9 años.
Para los adultos que no han sido vacunados, la principal estrategia de prevención es el uso de preservativos y barreras dentales durante las relaciones sexuales. En cualquier caso, se recomienda consultar con un médico para recibir orientación adecuada y reducir el riesgo de infección.
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