Síntomas de golpe de calor vs infección estomacal: cómo no confundirlos

Durante la temporada de calor es frecuente que muchas personas presenten síntomas como mareo, náuseas o dolor de cabeza. Esto suele generar una duda común: ¿se trata de un golpe de calor o de una infección estomacal?
Aunque ambas afecciones comparten algunos síntomas, tienen causas distintas y requieren tratamientos diferentes. Confundirlas puede retrasar la atención adecuada y aumentar el riesgo de complicaciones. A continuación, te explicamos cómo diferenciarlas, cuáles son sus principales señales de alerta y qué hacer en cada situación.
Síntomas que ambas enfermedades pueden compartir
Tanto el golpe de calor, también conocido como insolación, como las infecciones gastrointestinales pueden manifestarse inicialmente con síntomas similares, entre ellos:
Debilidad y cansancio intenso. Náuseas o vómitos. Dolor de cabeza. Mareo o sensación de desmayo. Malestar general.
Debido a estas coincidencias, muchas personas interpretan de forma incorrecta el origen de sus síntomas y recurren a tratamientos que no son los más adecuados.
Golpe de calor: una emergencia médica
El golpe de calor ocurre cuando el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura debido a una exposición prolongada al calor intenso o al sol. Se trata de una emergencia médica que puede poner en peligro la vida si no se atiende de inmediato.
Entre sus principales signos y síntomas se encuentran:
Temperatura corporal superior a 39 o 40 °C. Piel muy caliente, enrojecida y seca por la ausencia de sudor. Confusión, desorientación o dificultad para hablar. Pulso acelerado y respiración rápida. Dolor de cabeza intenso. Pérdida del conocimiento en los casos más graves.
Uno de los signos más característicos del golpe de calor es la falta de sudoración, acompañada de una temperatura corporal muy elevada.
Infección estomacal: síntomas digestivos predominantes
Las infecciones gastrointestinales tienen un origen diferente. Generalmente son provocadas por bacterias, virus o parásitos presentes en alimentos o agua contaminados, cuya proliferación aumenta durante las altas temperaturas.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
Diarrea abundante y frecuente. Dolor abdominal o cólicos intensos. Vómitos persistentes. Fiebre leve o moderada. Distensión abdominal, gases y malestar digestivo.
La presencia de diarrea y dolor abdominal intenso suele orientar el diagnóstico hacia una infección gastrointestinal más que hacia un golpe de calor.
Primeros auxilios en caso de golpe de calor
Si se sospecha un golpe de calor, es importante actuar rápidamente:
Trasladar a la persona a un lugar fresco, sombreado y bien ventilado. Enfriar el cuerpo gradualmente utilizando paños húmedos con agua fría sobre la frente, cuello, axilas e ingles, o favorecer la ventilación con un ventilador. Retirar el exceso de ropa para facilitar la pérdida de calor. No ofrecer líquidos si la persona está inconsciente o presenta alteraciones importantes del estado de conciencia, debido al riesgo de aspiración. Solicitar atención médica urgente lo antes posible, ya que el golpe de calor constituye una emergencia potencialmente mortal.
Qué hacer ante una infección estomacal
Cuando los síntomas sugieren una infección gastrointestinal, las medidas recomendadas son:
Mantener una hidratación constante mediante la administración de suero de rehidratación oral en pequeñas cantidades y de forma frecuente. Evitar alimentos grasosos, picantes, lácteos o irritantes hasta que el aparato digestivo se recupere. Favorecer el descanso para facilitar la recuperación del organismo. Buscar atención médica si aparecen signos de deshidratación, como boca seca, disminución de la orina, ausencia de lágrimas al llorar, somnolencia excesiva o si los síntomas persisten durante más de 48 horas.
La deshidratación representa la principal complicación de las infecciones gastrointestinales, especialmente en bebés, niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, por lo que requiere una vigilancia estrecha y atención médica oportuna.
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