¿Síndrome de Asperger? DIF promueve diagnóstico y tratamiento temprano

En el contexto del Día Internacional del Síndrome de Asperger, que se conmemora cada 18 de febrero, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) impulsa la detección y atención temprana en niñas, niños y adolescentes, ya que identificar a tiempo esta condición permite iniciar intervenciones terapéuticas oportunas que favorezcan su bienestar y calidad de vida.
Para ello, el DIF Nacional dispone de una red de Centros de Rehabilitación en todo el país, los cuales cuentan con personal médico especializado e infraestructura adecuada para atender a personas con esta condición del neurodesarrollo.
En estos espacios laboran especialistas en medicina de rehabilitación, audiología y foniatría, además de personal paramédico como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y trabajadoras sociales. También disponen de instalaciones y equipamiento como tanques terapéuticos, salas de estimulación multisensorial, áreas de mecanoterapia, terapia ocupacional y de lenguaje, así como centros de tecnología adaptada.
¿Qué es el Síndrome de Asperger?
El Síndrome de Asperger forma parte del Trastorno del Espectro Autista (TEA) y, desde 2013, quedó integrado dentro de esta categoría diagnóstica en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).
Se recomienda que madres, padres, cuidadores y personal educativo estén atentos a posibles señales antes de los tres años de edad, etapa clave en el desarrollo cerebral. Ante cualquier sospecha, es importante acudir al DIF más cercano para una valoración especializada.
Aunque el TEA puede identificarse desde edades tempranas, cuando no existe discapacidad cognitiva o intelectual —como suele ocurrir en el caso del Asperger— el diagnóstico puede retrasarse. Esto puede generar altos niveles de estrés, ansiedad, depresión y baja autoestima, derivados de la falta de comprensión de las dificultades sociales y sensoriales que enfrenta la persona.
Principales signos y síntomas
Entre las manifestaciones más comunes en niñas, niños y adolescentes se encuentran:
Dificultad para establecer relaciones sociales.
Habilidades limitadas de comunicación.
Rechazo marcado al contacto físico.
Escasa empatía o dificultad para comprender emociones ajenas.
Interpretación literal del lenguaje, sin captar dobles sentidos o subtextos.
Problemas para adaptarse a cambios en la rutina, con tendencia a alterarse.
Alta sensibilidad a estímulos como ruidos, luces, colores, olores o sabores.
Intereses muy específicos y repetitivos.
Movimientos corporales repetitivos.
En la adultez, entre 20 y 30 por ciento puede desarrollar epilepsia.
A través de la Unidad de Asistencia e Inclusión Social y la Dirección General de Rehabilitación e Inclusión, el DIF Nacional elaboró la Guía del Trastorno del Espectro Autista. Este documento fue desarrollado con la colaboración de especialistas de los centros de rehabilitación y tiene como finalidad fortalecer la detección oportuna, la rehabilitación, la habilitación y la inclusión temprana, además de profesionalizar la atención en los distintos espacios donde se brinda diagnóstico y tratamiento.
Asimismo, el Artículo 16 del Reglamento de la Ley General para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 21 de julio de 2016, establece que el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, como coordinador del Sistema Nacional de Asistencia Social Pública y Privada, debe promover acciones alineadas con el Programa Nacional de Asistencia Social en beneficio de las personas con esta condición.
Para cumplir con este mandato, el SNDIF busca coordinar esfuerzos con los sistemas estatales y municipales del DIF, así como con organizaciones de la sociedad civil especializadas en la atención del Trastorno del Espectro Autista, sin dejar de atender a otros grupos beneficiarios del Programa Nacional de Asistencia Social.
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