Respiración guiada: qué beneficios tiene, cuándo ayuda

Los ejercicios de respiración guiada se han posicionado como una herramienta cada vez más recomendada por especialistas en salud física y mental.
Se utilizan para manejar el estrés, la ansiedad y fortalecer el vínculo entre la mente y el cuerpo. Estas técnicas, respaldadas por investigaciones recientes y recopiladas por Women’s Health, requieren una práctica consciente y ciertas precauciones para garantizar su seguridad y efectividad.
A diferencia de la meditación tradicional, que se basa en observar la respiración de forma pasiva, la respiración guiada dirige la atención al control intencional del ritmo y la profundidad del aire. Así lo explicó la terapeuta Lauren Maher en declaraciones recogidas por Women’s Health. Este control consciente puede influir sobre el sistema nervioso, modificar el estado de ánimo y favorecer la autorregulación emocional. En este sentido, la psicóloga clínica Kate Cummins señaló que la respiración regular resulta una herramienta útil tanto para afrontar el estrés laboral como para trabajar emociones dentro de un proceso terapéutico.
Beneficios y aspectos a considerar
La activación del sistema nervioso parasimpático a través de la respiración guiada puede reducir de manera notable la respuesta al estrés, según confirmó Maher. Una revisión realizada en adultos con ansiedad encontró que la respiración diafragmática es especialmente eficaz para disminuir los síntomas ansiosos y mejorar el bienestar general.
Además, combinada con prácticas como el canto, la respiración guiada ha mostrado resultados positivos en el abordaje de la depresión y el trastorno de estrés postraumático (TEPT), de acuerdo con estudios recientes. En contextos clínicos, como en pacientes con neumonía, la práctica de respiraciones lentas se asoció con niveles más bajos de interleucina-6, una proteína relacionada con la inflamación cardiovascular, lo que sugiere posibles beneficios físicos adicionales.
También se ha observado que personas con dolor crónico pueden experimentar alivio y menor intensidad del malestar al integrar ejercicios de respiración en su rutina diaria, incluso mediante sesiones breves guiadas por audio.
Otro beneficio relevante es el fortalecimiento de la interocepción, es decir, la capacidad de percibir y reconocer las sensaciones internas del cuerpo. Cummins destacó que desarrollar esta conciencia mejora la conexión mente-cuerpo y refuerza la autorregulación emocional, facilitando respuestas más adaptativas frente al estrés y a emociones intensas.
Precauciones y contraindicaciones
No obstante, existen consideraciones importantes antes de iniciar estas prácticas. Cummins advirtió que personas con antecedentes de trauma pueden experimentar reacciones físicas intensas, como mareos, pánico o sensaciones que evocan experiencias pasadas. Por ello, Maher recomienda comenzar con técnicas suaves y progresar de manera gradual, respetando los propios límites para evitar incomodidad o sobrecarga emocional.
Asimismo, la respiración guiada no se aconseja en ciertos cuadros clínicos, como trastorno bipolar, esquizofrenia, psicosis, TEPT o trastorno obsesivo-compulsivo sensoriomotor, ya que podría desencadenar síntomas o aumentar el malestar. Maher también subrayó la importancia de consultar previamente a un profesional de la salud en casos de embarazo, enfermedades cardíacas o respiratorias graves, antecedentes de accidentes cerebrovasculares u otras condiciones médicas de riesgo. Ante la aparición de mareos, dolor o cualquier sensación adversa, se debe suspender la práctica y buscar orientación profesional.
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