¿Qué son los divertículos y por qué aparecen en el intestino con la edad?

La formación de divertículos —pequeñas bolsas que aparecen en la pared del intestino grueso— se ha convertido en un hallazgo muy común, estrechamente relacionado con el envejecimiento y con los patrones de vida actuales.
Aunque la presencia de estas estructuras, conocida como diverticulosis, suele no causar síntomas y no se clasifica como una enfermedad en sí misma, los especialistas alertan sobre el aumento de complicaciones serias, como la diverticulitis, y subrayan la importancia de una alimentación rica en fibra para reducir riesgos.
El gastroenterólogo Joaquín Fernández señala que los divertículos se originan, sobre todo, en zonas donde la mucosa del colon es más frágil. Con el paso del tiempo, la presión dentro del intestino empuja esta mucosa a través de los puntos débiles de la capa muscular, dando lugar a estas protrusiones.
Si bien durante años se consideró un problema casi exclusivo de adultos mayores debido al desgaste natural de los tejidos, hoy se observa un incremento preocupante de casos en personas jóvenes de países occidentales. Este fenómeno está estrechamente vinculado al sedentarismo, la obesidad y una dieta poco saludable.
Diferencia entre diverticulosis y enfermedad diverticular
Es esencial que los pacientes comprendan la diferencia entre tener divertículos y padecer una enfermedad diverticular. La mayoría de quienes presentan estas bolsas no experimentan ningún malestar y suelen enterarse de su existencia de manera incidental, durante estudios como colonoscopias o tomografías solicitadas por otras razones médicas.
La situación cambia cuando los divertículos se inflaman o se infectan, dando lugar a una diverticulitis aguda, un cuadro que requiere atención médica inmediata. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolor abdominal intenso —generalmente en la parte inferior izquierda—, fiebre, náuseas y alteraciones en el tránsito intestinal.
En los casos más graves pueden presentarse sangrados digestivos o incluso perforaciones del intestino. El doctor Fernández también destaca la influencia genética, ya que hasta la mitad del riesgo de desarrollar divertículos puede estar determinado por factores hereditarios, independientemente de la alimentación.
Factores de riesgo y prevención integral
El estilo de vida occidental, caracterizado por un bajo consumo de alimentos ricos en fibra vegetal, es uno de los principales responsables del aumento de estos problemas digestivos. El exceso de carnes rojas y la falta de ejercicio contribuyen al debilitamiento de la pared del colon.
Para reducir estos riesgos, los profesionales de la salud insisten en adoptar una dieta alta en fibra, que favorece el tránsito intestinal, ablanda las heces y disminuye la presión dentro del intestino grueso.
En cuanto al manejo médico, los episodios leves de diverticulitis suelen tratarse con antibióticos por vía oral y reposo digestivo. Sin embargo, las complicaciones graves, como abscesos o peritonitis, pueden requerir cirugías de urgencia.
De acuerdo con los expertos, la mejor estrategia es la prevención: dejar de fumar, limitar el consumo de alcohol y mantener una actividad física regular son medidas fundamentales para evitar que una condición silenciosa evolucione hacia una emergencia médica potencialmente mortal.
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