Qué revelan tus uñas sobre tu salud: 9 señales de alerta

Las uñas no solo cumplen una función estética, también pueden ofrecer información importante sobre el estado general del organismo.
Están compuestas principalmente por queratina y cuentan con una estructura relacionada con vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas, por lo que determinados cambios en su aspecto pueden estar relacionados con alteraciones metabólicas, deficiencias nutricionales o algunas enfermedades.
Diversas publicaciones dermatológicas y análisis clínicos señalan que prestar atención a modificaciones persistentes en el color, la forma, el grosor o la resistencia de las uñas puede ayudar a identificar algunos problemas de salud. Reconocer estas señales no sustituye una valoración médica, pero sí puede servir como una herramienta de prevención. Estos son nueve cambios que conviene no ignorar.
1. Uñas pálidas o azuladas
Cuando el lecho de la uña adquiere una apariencia especialmente pálida o blanquecina, puede existir una relación con anemia por deficiencia de hierro o alteraciones en la circulación sanguínea. Si las uñas presentan una tonalidad azulada o violácea, podría tratarse de cianosis, un signo relacionado con una disminución de la oxigenación de la sangre que puede aparecer en determinadas enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
2. Líneas oscuras verticales
Una línea marrón o negra que aparece de manera vertical y se extiende desde la cutícula hacia el extremo de la uña debe ser valorada por un especialista. Aunque algunas pigmentaciones son completamente benignas, determinadas bandas pueden estar relacionadas con un melanoma subungueal, un tipo poco frecuente de cáncer de piel que se origina en la matriz de la uña.
3. Uñas hundidas o con forma de cuchara
La coiloniquia ocurre cuando la uña se vuelve delgada, débil y adquiere una curvatura hacia arriba en sus bordes, formando una especie de concavidad. En algunos casos puede estar relacionada con una anemia por deficiencia de hierro, aunque también puede aparecer asociada con otros trastornos o enfermedades.
4. Uñas gruesas y amarillentas
Cuando las uñas aumentan de grosor, se vuelven quebradizas y adquieren una coloración amarilla o verdosa, una de las causas más frecuentes es una infección por hongos, conocida como onicomicosis.
Sin embargo, si el cambio de color afecta a prácticamente todas las uñas y además existe un crecimiento lento, podría tratarse del denominado síndrome de las uñas amarillas, una condición que puede estar relacionada con alteraciones del sistema linfático o enfermedades pulmonares crónicas.
5. Surcos horizontales profundos
Las llamadas líneas de Beau son hendiduras que atraviesan horizontalmente la superficie de la uña y aparecen cuando su crecimiento se detiene temporalmente. Pueden desarrollarse después de situaciones que representan un fuerte impacto para el organismo, como fiebre elevada, cirugías importantes, infecciones graves o periodos de estrés físico intenso.
Estas marcas son diferentes de las estrías verticales, que con frecuencia están relacionadas con el envejecimiento y no necesariamente representan un problema de salud.
6. Uñas frágiles, descamadas o quebradizas
Las uñas que se rompen con facilidad, se separan en capas o presentan una fragilidad persistente pueden estar relacionadas con distintos factores. Entre ellos se encuentran algunas deficiencias nutricionales, aunque también pueden intervenir el contacto frecuente con agua, productos químicos o determinados hábitos de manicura.
En algunos casos, la fragilidad de las uñas puede aparecer junto con alteraciones de la función tiroidea, especialmente en personas con hipotiroidismo.
7. Yemas ensanchadas y uñas curvadas
La acropaquia, conocida también como uñas en palillo de tambor o clubbing, se caracteriza por un aumento del tamaño de las yemas de los dedos y una curvatura más pronunciada de las uñas hacia abajo.
Cuando aparece progresivamente, puede estar relacionada con determinadas enfermedades pulmonares o cardiovasculares y, en algunos casos, con una disminución prolongada de la oxigenación sanguínea.
8. Pequeñas manchas blancas
Las pequeñas manchas blancas que aparecen en las uñas suelen atribuirse popularmente a una falta de calcio, pero en la mayoría de los casos se deben a pequeños traumatismos en la matriz ungueal, como golpes leves o procedimientos de manicura demasiado agresivos.
Por otro lado, cuando las uñas adquieren una apariencia casi completamente blanca y únicamente permanece una franja de color rosado cerca del borde, pueden presentarse las denominadas uñas de Terry, que en determinados casos se relacionan con enfermedades del hígado, los riñones o el corazón.
9. Separación de la uña de la piel
La onicólisis se produce cuando la uña comienza a separarse del lecho ungueal sin causar necesariamente dolor. Como consecuencia, puede observarse una zona blanquecina o amarillenta debajo de la lámina.
Este problema puede aparecer después del contacto con determinados productos químicos, adhesivos o materiales utilizados en manicura. También puede estar relacionado con afecciones como la psoriasis ungueal o algunas alteraciones de la función de la tiroides.
Una señal que conviene observar
Los cambios en las uñas no siempre significan que exista una enfermedad, ya que pueden deberse a golpes, envejecimiento, productos químicos, infecciones u otros factores cotidianos. Sin embargo, cuando una modificación persiste, empeora o aparece sin una causa evidente, es recomendable consultar a un profesional de la salud para determinar su origen.
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