¿Qué es la neuropatía óptica, la ‘epidemia’ que cegó a miles de cubanos en los 90?

En distintas provincias de Cuba, los apagones han vuelto a formar parte de la vida cotidiana. Bajo temperaturas sofocantes, las filas para obtener combustible y alimentos se alargan cada día, reflejando la gravedad de la crisis energética que atraviesa la isla.
Las restricciones petroleras impuestas por Estados Unidos han profundizado la escasez y han traído a la memoria un episodio crítico del pasado: la llamada “epidemia” de neuropatía óptica y periférica que afectó a miles de cubanos durante la crisis económica de los años noventa, tras la desaparición de la Unión Soviética.
Ese periodo, conocido como el “Periodo Especial”, estuvo marcado por una fuerte recesión, extensos cortes de electricidad, colapso del transporte público, racionamiento severo y la expansión del mercado informal. Con la desintegración de la URSS —principal socio político y comercial de Cuba— el país dejó de recibir entre 10 y 13 millones de toneladas anuales de petróleo subsidiado, que cubrían casi todas sus necesidades energéticas. La reducción abrupta provocó una caída del PIB cercana al 35 %.
Entre 1991 y 1993, en pleno Periodo Especial, la crisis no solo vació estantes y dejó ciudades a oscuras, sino que también impactó la salud pública. Más de 50 mil personas desarrollaron neuropatía óptica, una enfermedad que daña el nervio óptico y compromete seriamente la visión.
El racionamiento extremo y las carencias nutricionales crearon el escenario propicio para la propagación del trastorno, especialmente entre quienes tenían factores de riesgo como el tabaquismo.
¿Qué es la neuropatía óptica?
La neuropatía óptica agrupa diversas enfermedades que afectan el nervio encargado de llevar la información visual desde el ojo hasta el cerebro. Cuando este nervio se lesiona, puede producirse una pérdida progresiva de la visión o, en casos graves, ceguera permanente.
Síntomas principales
En etapas iniciales puede pasar desapercibida, pero suele avanzar con rapidez si no se atiende. Los síntomas más frecuentes incluyen:
Disminución de la visión en uno o ambos ojos, ya sea repentina o gradual, generalmente sin dolor.
Alteraciones del campo visual, como visión borrosa, zonas oscuras, pérdida parcial superior o inferior (defectos altitudinales) o reducción de la visión periférica, similar a mirar a través de un túnel.
Problemas para distinguir colores y menor nitidez visual.
En algunos casos, destellos o luces al mover los ojos.
Causas y factores de riesgo
Las neuropatías ópticas pueden tener distintos orígenes:
Isquémica: ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia el nervio óptico es insuficiente, reduciendo el aporte de oxígeno y nutrientes.
Neuritis óptica: inflamación del nervio, a menudo vinculada a enfermedades autoinmunes o infecciones.
Tóxica: exposición a sustancias dañinas —como alcohol metílico— o deficiencias de vitamina B12.
Hereditarias: como la neuropatía óptica hereditaria de Leber, trastorno mitocondrial que provoca pérdida súbita de visión central en adultos jóvenes.
Tabaquismo y consumo de alcohol: factores que deterioran la salud vascular y nerviosa.
Años después de la denominada “epidemia cubana de neuropatía óptica”, la explicación más aceptada por la comunidad médica señaló la combinación de malnutrición, carencias vitamínicas y elevado consumo de tabaco en un contexto de escasez extrema. No obstante, algunos especialistas también consideraron la posible influencia de agentes tóxicos externos.
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