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¿Por qué caminar no es suficiente?

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Caminar es una de las formas más accesibles de mantenerse activo y favorecer un envejecimiento saludable, pero por sí solo no es suficiente para conservar la masa muscular, la fuerza y la capacidad funcional.

Un estudio de la Penn State College of Medicine encontró que un circuito de fuerza de apenas cuatro minutos al día puede mejorar aspectos relacionados con el equilibrio, la movilidad y la autonomía en adultos mayores de 65 años.

1. Caminar es beneficioso, pero debe complementarse con fuerza

La caminata contribuye a la salud cardiovascular, aumenta el gasto energético y ayuda a mantener una vida físicamente activa. Sin embargo, con el paso de los años también es necesario estimular los músculos mediante ejercicios de resistencia.

Los CDC recomiendan que las personas de 65 años o más realicen al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, además de ejercicios de fortalecimiento muscular dos o más días por semana y actividades destinadas a mejorar el equilibrio.

La diferencia es importante: una persona puede caminar con frecuencia y, aun así, perder fuerza, músculo y estabilidad. El entrenamiento de resistencia ayuda a conservar la capacidad para realizar actividades cotidianas como levantarse de una silla, cargar objetos o subir escaleras.

2. Un circuito de solo cuatro minutos mostró resultados

El programa desarrollado por investigadores de Penn State, denominado FAST-2, consistió en una rutina diaria de cuatro minutos compuesta por cuatro ejercicios:

Flexiones adaptadas.Sentadillas desde una silla.Remo con banda elástica.Subidas a un escalón.

Cada ejercicio se realizaba durante 30 segundos, seguido de 30 segundos de descanso. La intensidad podía modificarse de acuerdo con las capacidades de cada participante.

Las flexiones podían realizarse contra una pared o una superficie elevada, mientras que las sentadillas permitían utilizar las manos como apoyo. Conforme avanzaba el entrenamiento, los participantes podían aumentar la dificultad o elevar la altura del escalón.

3. El entrenamiento mejoró equilibrio y movilidad

El estudio incluyó a 97 adultos mayores, con una edad promedio de 74 años, que fueron distribuidos entre un grupo de intervención y otro de comparación.

Después de 12 semanas, quienes realizaron el circuito consiguieron:

4,2 repeticiones adicionales en la prueba de sentarse y levantarse durante 30 segundos.3,6 segundos más de equilibrio sobre una pierna.Una reducción de 2,3 segundos en el tiempo necesario para incorporarse desde una silla.

Estas mejoras son relevantes porque reflejan capacidades que se utilizan constantemente en la vida cotidiana y que están relacionadas con la independencia física.

Además, los participantes realizaron la rutina durante aproximadamente 81% de los días, lo que demuestra que una rutina muy breve puede resultar más fácil de mantener que programas de ejercicio prolongados.

4. La fuerza ayuda a conservar la autonomía

El principio detrás del entrenamiento de resistencia es sencillo: cuando los músculos reciben una carga suficientemente desafiante, se adaptan para soportarla.

Las pesas, las bandas elásticas y los ejercicios con el propio peso corporal son algunas de las alternativas recomendadas para trabajar grandes grupos musculares. Este tipo de actividad puede ayudar a conservar la fuerza, la movilidad y la capacidad para realizar tareas diarias.

La evidencia disponible también relaciona el entrenamiento progresivo de resistencia en adultos mayores con aumentos de la fuerza muscular y mejoras en algunos indicadores de salud ósea.

5. La pérdida muscular comienza antes de la vejez

La disminución de la masa y la fuerza muscular no comienza de repente al llegar a los 65 años. El NIA señala que la masa y la fuerza muscular alcanzan su punto máximo aproximadamente entre los 30 y 35 años y posteriormente comienzan a disminuir de manera gradual.

El proceso puede acelerarse con el envejecimiento y hacerse más evidente después de los 65 años en mujeres y de los 70 en hombres.

La pérdida de músculo no significa únicamente tener menos volumen muscular. También puede provocar menor fuerza, dificultades para caminar o levantarse, problemas de equilibrio, mayor riesgo de caídas y una progresiva pérdida de independencia.

6. La sarcopenia puede comprometer la independencia

La sarcopenia se caracteriza por una pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular. Su aparición puede dificultar actividades tan sencillas como subir escaleras, levantarse de una silla o caminar determinadas distancias.

En las mujeres, la transición hacia la menopausia puede representar un factor adicional asociado con un mayor riesgo de sarcopenia.

Por esta razón, mantener una adecuada actividad física durante toda la vida puede ser una estrategia importante para conservar una mayor reserva muscular cuando llega la vejez.

7. La alimentación también es importante

El ejercicio necesita acompañarse de una alimentación adecuada. Diversos trabajos han señalado que los adultos mayores sanos pueden requerir alrededor de 1,0 a 1,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día para contribuir al mantenimiento de la masa muscular y la función física.

También se ha planteado que consumir aproximadamente 25 a 30 gramos de proteína de alta calidad por comida puede favorecer la síntesis de proteínas musculares.

Las necesidades individuales, sin embargo, pueden variar según la edad, el estado de salud, el nivel de actividad física y otras condiciones.

8. No es necesario comenzar con entrenamientos largos

Uno de los aspectos más relevantes del estudio FAST-2 es que plantea una alternativa para las personas que consideran demasiado difícil comenzar con rutinas extensas.

Cuatro minutos diarios no sustituyen todas las recomendaciones de actividad física para adultos mayores, pero pueden representar un punto de partida práctico para introducir ejercicios de fuerza.

La constancia parece ser especialmente importante. Una rutina corta que se realiza regularmente puede ser más útil que un programa mucho más exigente que la persona abandona después de unas semanas.

9. La meta es conservar la capacidad de hacer cosas por uno mismo

El objetivo del entrenamiento de fuerza en la vejez no es necesariamente desarrollar grandes músculos, sino preservar la capacidad funcional y la independencia.

Pruebas tan sencillas como levantarse repetidamente de una silla, mantener el equilibrio sobre una pierna o incorporarse con rapidez permiten evaluar capacidades relacionadas con la movilidad.

En conjunto, la evidencia respalda una idea sencilla: caminar es excelente, pero el envejecimiento saludable requiere algo más. Combinar actividad aeróbica con ejercicios de fuerza y equilibrio puede ayudar a conservar los músculos, reducir el deterioro funcional y mantener durante más tiempo la autonomía.

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