Ozono en CDMX: alertan por su vínculo con cáncer y daños graves a la salud

El ozono troposférico, un contaminante del aire responsable de la mayoría de las contingencias ambientales en la Ciudad de México, está relacionado con el desarrollo de cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares, según especialistas.
De acuerdo con Horacio Riojas, director de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Salud Pública, diversas investigaciones indican que este compuesto puede dañar el ADN y favorecer la aparición y expansión de células cancerosas.
El experto explicó que existe evidencia científica que vincula la exposición prolongada al ozono con ciertos tipos de cáncer, especialmente pulmonar, incluso en personas que no fuman. Señaló que los estudios epidemiológicos a largo plazo han reforzado cada vez más esta relación.
Asimismo, el ozono también impacta el sistema inmunológico, lo que puede aumentar la susceptibilidad a infecciones virales y bacterianas, como COVID-19, especialmente cuando sus niveles en el ambiente son elevados.
Las primeras zonas afectadas por este contaminante son las vías respiratorias, ya que actúa como irritante y daña sus capas protectoras desde la nariz hasta los pulmones. Esto puede disminuir la capacidad pulmonar y debilitar la respuesta inmunológica en esta área, facilitando la aparición de infecciones.
Además, la exposición al ozono puede provocar síntomas como dolor de cabeza, irritación ocular y un incremento en las crisis asmáticas. En el caso de los ojos, el efecto es más inmediato debido a la ausencia de una barrera protectora, lo que genera ardor cuando aumentan las concentraciones del contaminante.
También se ha observado que el ozono reduce la capacidad de inhalar profundamente y dificulta la exhalación, lo que causa molestias al respirar, sobre todo durante la actividad física al aire libre. Esto representa un riesgo mayor para trabajadores expuestos, deportistas y personas que realizan ejercicio en exteriores.
Desde 2016, en la Ciudad de México se han registrado 61 contingencias ambientales, de las cuales 49 han sido provocadas por altos niveles de ozono. Los meses más críticos suelen ser abril, mayo y parte de junio.
Ante esta situación, los especialistas recomiendan seguir las medidas de protección durante estas contingencias, como evitar actividades al aire libre y reducir la exposición a contaminantes.
Finalmente, subrayan la importancia de implementar acciones para disminuir los compuestos orgánicos volátiles (COV), que son precursores del ozono, mediante estrategias como la recuperación de vapores en gasolineras y vehículos, así como la transición hacia unidades eléctricas.
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