OMS alerta: 35 millones de casos de cáncer para 2050 si no hay cambios urgentes

Los diagnósticos y las muertes por cáncer en el mundo se han duplicado desde 1990, rebasando la capacidad de respuesta de numerosos sistemas de salud, de acuerdo con un estudio del Global Burden of Disease (GBD), coordinado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) y publicado en The Lancet.
Este marcado aumento alcanzó en 2023 alrededor de 18.5 millones de nuevos casos y 10.4 millones de defunciones, y se explica principalmente por el envejecimiento y el crecimiento de la población, así como por la expansión de estilos de vida modernos que incrementan la exposición a factores de riesgo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, si no se adoptan medidas urgentes en salud pública, los nuevos casos podrían incrementarse hasta en un 77% para el año 2050.
El análisis del GBD muestra una tendencia inquietante: mientras que a inicios de la década de 1990 la carga del cáncer era considerablemente menor, para 2023 las muertes por esta causa habían aumentado un 74% en comparación con 1990. Este crecimiento continuo no responde a un solo motivo, sino a la interacción de factores demográficos, sociales y sanitarios que se han intensificado con el paso del tiempo. El cáncer, que antes se asociaba principalmente con la vejez o situaciones específicas, hoy se reconoce como un problema de salud pública de gran alcance.
Factores que explican el aumento mundial del cáncer
El incremento en la incidencia no significa necesariamente que el cáncer sea más agresivo que antes, sino que el contexto global ha cambiado de forma significativa. The Lancet y la OMS señalan tres elementos clave detrás de esta evolución.
El primero es el envejecimiento poblacional: el aumento de la esperanza de vida permite que más personas lleguen a edades en las que el riesgo de cáncer es mayor. El segundo es el crecimiento demográfico, ya que una población mundial más numerosa se traduce en un mayor número absoluto de diagnósticos.
El tercer factor, y uno de los más determinantes, es la transformación de los estilos de vida y los factores de riesgo asociados. La vida moderna ha incrementado la exposición a conductas y condiciones que favorecen el desarrollo del cáncer, como el sedentarismo, las dietas poco equilibradas, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol y tabaco, así como el contacto con contaminantes ambientales y laborales. La OMS alerta que, de no revertirse esta tendencia, el mundo podría registrar más de 35 millones de nuevos casos en 2050, lo que pone de relieve la urgencia de actuar sobre estos riesgos modificables.
Retos y respuestas desde la salud pública
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que una parte importante de las muertes por cáncer está asociada a factores prevenibles. Se estima que cerca de cuatro de cada diez fallecimientos se relacionan con riesgos que pueden reducirse o evitarse.
Entre ellos destacan el tabaquismo, considerado el principal factor prevenible, el consumo nocivo de alcohol, el exceso de peso corporal, las dietas poco saludables, la inactividad física y la exposición a contaminantes. Esto demuestra que la prevención puede desempeñar un papel decisivo en la reducción de la carga global del cáncer.
El impacto del aumento no es homogéneo a nivel mundial. Los países de ingresos bajos y medios serán los más afectados en las próximas décadas. Mientras que las naciones con mayores recursos han logrado avances en detección temprana y tratamiento, las regiones con menos infraestructura enfrentan diagnósticos tardíos y acceso limitado a terapias, lo que profundiza las desigualdades en salud.
Para modificar esta trayectoria, los expertos proponen medidas concretas: reforzar la prevención primaria mediante políticas contra el tabaco y el alcohol, fomentar la alimentación saludable y la actividad física, ampliar los programas de vacunación contra virus como el VPH y la hepatitis B, fortalecer los sistemas de detección temprana y garantizar un acceso equitativo a tratamientos y cuidados paliativos. Invertir en prevención y diagnóstico oportuno no solo es más eficiente, sino que salva vidas y reduce el impacto social y económico del cáncer.
Las cifras actuales confirman que el cáncer ya no puede verse únicamente como un problema médico individual, sino como un desafío global con profundas implicaciones sociales, económicas y políticas. El aumento sostenido desde 1990 y las proyecciones para las próximas décadas evidencian que una parte significativa de esta carga está vinculada a factores prevenibles y a marcadas desigualdades en el acceso a la atención sanitaria. Fortalecer la prevención, ampliar la detección temprana y asegurar una atención oportuna serán fundamentales para frenar el avance de una enfermedad que progresa más rápido de lo que muchos sistemas de salud pueden soportar.
ENFERMEDADES: Explican cómo las células madre aprenden a llegar al cerebro para tratar el ictus
Algunas partes del cuerpo se recuperan rápidamente de lesiones; por ejemplo, la córnea, la capa protectora externa del ojo, puede sanar pequeños rasguños en apenas un día. Sin embargo, el cerebro no cuenta con esa capacidad de regeneración rápida. Las neuronas adultas -- leer más
Noticias del tema