Nuevas evidencias muestran que la desaparición del cromosoma Y en células sanguíneas

Durante mucho tiempo se pensó que la genética masculina era simple y estable. No obstante, estudios recientes están cuestionando esa idea y muestran que, con el paso de los años, ocurre un cambio silencioso en el organismo que podría influir en distintos aspectos de la salud y aportar nuevas pistas sobre el envejecimiento.
Un fenómeno discreto pero común
Suele enseñarse que la diferencia cromosómica entre hombres y mujeres —XY frente a XX— es fija. Sin embargo, en el cuerpo humano real los cromosomas no siempre permanecen intactos. A medida que las células se dividen, pueden surgir errores, y uno de ellos es la pérdida del cromosoma Y en parte de las células.
Este proceso, llamado “pérdida del cromosoma Y”, no significa que desaparezca completamente del organismo ni que afecte a todas las células. Se observa principalmente en células sanguíneas y tiende a aumentar con la edad. Con el tiempo, estas células que carecen del cromosoma Y pueden acumularse.
Lejos de ser raro, investigaciones actuales indican que es relativamente frecuente en hombres mayores, lo que ha llevado a la comunidad científica a examinar con más atención sus posibles consecuencias.
De curiosidad a posible señal de riesgo
Durante años se creyó que este fenómeno no tenía gran relevancia, ya que el cromosoma Y contiene menos genes que otros cromosomas. Se asumía que perderlo en algunas células no tendría mayor impacto.
Sin embargo, análisis recientes de grandes bases de datos genéticos, como las del UK Biobank, han cambiado esa percepción. Al estudiar a cientos de miles de hombres, los investigadores encontraron asociaciones entre la pérdida del cromosoma Y y un mayor riesgo de diversas enfermedades.
Así, dejó de verse como una simple curiosidad del envejecimiento y empezó a considerarse un posible indicador de procesos celulares más profundos. Podría reflejar una acumulación de errores en las células que afecta distintos sistemas del cuerpo.
Qué sucede en el organismo
La pérdida del cromosoma Y no provoca cambios visibles inmediatos ni altera la identidad biológica masculina. Tampoco genera síntomas directos a corto plazo. Sin embargo, su presencia reducida en ciertas células puede funcionar como una señal de inestabilidad genética.
Los estudios sugieren que las células que han perdido este cromosoma podrían estar relacionadas con una menor capacidad para mantener la integridad del ADN. Con el tiempo, esto podría facilitar la acumulación de mutaciones que influyan en órganos y tejidos.
Además, se ha observado una asociación con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y otros trastornos vinculados al envejecimiento. No se trata de una causa directa, pero sí de un posible marcador de vulnerabilidad biológica.
Un hallazgo con historia
La observación no es nueva. Ya en la década de 1960 se detectó que algunas células sanguíneas de hombres mayores carecían del cromosoma Y, aunque en ese momento no se le dio demasiada importancia.
Con los avances en genética y el acceso a grandes conjuntos de datos, el fenómeno fue reevaluado y se confirmó que es más frecuente y potencialmente más relevante de lo que se pensaba. Actualmente se estudia como parte de los cambios celulares que acompañan al envejecimiento y que podrían explicar por qué algunas personas presentan mayor fragilidad biológica con el tiempo.
Más que un detalle genético
Aunque la pérdida del cromosoma Y por sí sola no determina que una persona desarrollará una enfermedad, sí podría servir como un marcador temprano de riesgo. Este descubrimiento amplía la comprensión de la salud masculina y abre nuevas líneas de investigación sobre cómo el envejecimiento celular influye en el desarrollo de distintas patologías.
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