Netflix inquieta a inversionistas por oferta a Warner Bros

Los copresidentes ejecutivos de Netflix se encontraron en una posición inusual tras el último informe de resultados de la compañía: a la defensiva.
Netflix atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente tras presentar una oferta totalmente en efectivo por los activos de Warner Bros. Discovery, una operación valuada en cerca de 83,000 millones de dólares que ha generado inquietud entre los inversionistas y ha puesto a la directiva del gigante del streaming a la defensiva.
Justificar. Luego de la publicación de su más reciente informe de resultados, los copresidentes ejecutivos Ted Sarandos y Greg Peters se vieron obligados a justificar una decisión que representa una ruptura clara con la filosofía que ha definido a la empresa durante décadas: crecer a partir de la creación de contenido propio, no mediante grandes adquisiciones. La reacción del mercado ha sido contundente. Desde que Netflix hizo su primera oferta el pasado 5 de diciembre, sus acciones han perdido más de 15%, y durante las primeras operaciones posteriores al reporte trimestral registraron una caída adicional cercana al 4%.
Propuesta. La presión sobre el valor bursátil de la compañía ya existía antes de que se hiciera pública la propuesta por Warner Bros. Discovery. No obstante, el tamaño y la naturaleza de la oferta intensificaron las dudas de los inversionistas, particularmente por el impacto que tendría en la estructura financiera de Netflix. Para avanzar con la operación, la empresa suspendió su programa de recompra de acciones y aseguró financiamiento a través de un préstamo puente que inicialmente ascendía a 59,000 millones de dólares, cifra que recientemente fue incrementada en 8,200 millones para respaldar una oferta de 27.75 dólares por acción.
Actores tecnológicos. Durante la llamada con analistas, Sarandos argumentó que el entorno competitivo ha cambiado de forma sustancial y que actores tecnológicos como YouTube, propiedad de Alphabet, han redefinido el significado de la televisión, obligando a Netflix a replantear su estrategia. Peters, por su parte, señaló que la compañía no tenía previsto hacer una oferta por Warner Bros cuando inició el proceso de diligencia debida, pero que el análisis reveló activos estratégicos difíciles de ignorar.
Adelantarse. La propuesta de Netflix busca adelantarse a una oferta rival encabezada por Paramount Skydance y contempla la adquisición de los estudios de cine y televisión de Warner Bros, su extensa biblioteca de contenidos y algunas de las franquicias más valiosas de la industria del entretenimiento, como Juego de Tronos y Harry Potter. De concretarse, la operación permitiría a Netflix incorporar un negocio cinematográfico consolidado, un segmento que durante años fue considerado secundario para la compañía, que priorizaba el consumo doméstico de streaming frente a la experiencia en salas de cine.El cambio de postura no ha pasado desapercibido. Durante años, Netflix sostuvo que el modelo tradicional de exhibición cinematográfica era obsoleto frente a las preferencias de las audiencias modernas. Ahora, la empresa defiende que Warner Bros aporta un portafolio maduro y bien gestionado, con capacidad probada para generar éxitos tanto en taquilla como en plataformas digitales. A ello se suma el valor estratégico de HBO, cuya marca sigue asociada a la televisión de prestigio y a una producción de alto nivel, considerada complementaria al enfoque de Netflix.
Pese a estos argumentos, el escepticismo persiste. Aunque la compañía reportó ingresos positivos impulsados por una sólida oferta de contenidos, incluida la temporada final de Stranger Things, los resultados fueron considerados moderados para uno de los trimestres tradicionalmente más fuertes del año. Analistas advierten que los elevados costos de la adquisición, sumados al endeudamiento necesario para financiarla, podrían presionar los márgenes y limitar la flexibilidad financiera de Netflix en el mediano plazo.A estas preocupaciones se suma el previsible escrutinio regulatorio. La magnitud de la operación anticipa una revisión exhaustiva por parte de legisladores y autoridades de competencia, en un contexto global cada vez más sensible a las grandes concentraciones de poder en la industria del entretenimiento.
Críticos del acuerdo advierten que la consolidación podría reducir las opciones para los consumidores y limitar la diversidad creativa.Frente a este escenario, Sarandos ha insistido en que la operación sería favorable tanto para los consumidores como para los trabajadores del sector. La directiva sostiene que la integración permitiría desarrollar y distribuir de manera más eficiente un siglo de propiedad intelectual de Warner Bros, generando nuevas oportunidades para creadores.
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