Los deportes que aumentan la longevidad: por qué los de raqueta aportan más

La práctica habitual de actividad física continúa siendo una de las estrategias más respaldadas por la ciencia para promover un envejecimiento saludable y aumentar la esperanza de vida, según un análisis reciente de la Escuela de Salud Pública de Harvard.
Dentro de la amplia variedad de disciplinas disponibles, los deportes de raqueta —con el tenis como principal referente— se posicionan como las actividades más asociadas a una mayor longevidad.
Diversas investigaciones internacionales coinciden en que estas prácticas tienen un impacto más significativo en la expectativa de vida que otras opciones populares como el ciclismo, la natación o el fútbol.
Genética, ejercicio y longevidad: la influencia de los hábitos
La evidencia científica indica que aproximadamente el 25% de la longevidad está determinado por la genética, mientras que el porcentaje restante depende de factores modificables como la alimentación, la actividad física y las relaciones sociales.
Especialistas consultados por Infobae coinciden en que la edad biológica —es decir, el ritmo al que se deterioran células, tejidos y sistemas— resulta un indicador más preciso que la edad cronológica. Así lo explicó la médica internista y nutricionista Marianela Aguirre Ackermann, quien señaló que los hábitos diarios, especialmente el ejercicio, influyen de manera directa en este proceso.
La actividad física regular contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer, diabetes tipo 2, depresión y deterioro cognitivo, de acuerdo con la Escuela de Salud Pública de Harvard.
En esa línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio vigoroso.
El tenis y los deportes de raqueta: líderes en beneficios para la longevidad
Un estudio realizado en Dinamarca, que siguió a más de 8.500 personas durante un período de hasta 25 años, reveló que quienes practicaban tenis podían sumar hasta 9,7 años a su esperanza de vida en comparación con personas sedentarias.
En el ranking le siguieron el bádminton (6,2 años), el fútbol (4,7), el ciclismo (3,7), la natación (3,4), el atletismo (3,2), la gimnasia o calistenia (3,1) y las actividades de gimnasio (1,5). Estas diferencias se mantuvieron estables sin importar el nivel educativo o socioeconómico de los participantes.
El liderazgo de los deportes de raqueta se explica por su enfoque integral: trabajan todo el cuerpo, combinan esfuerzos intensos con pausas y favorecen el equilibrio y la salud ósea.
El epidemiólogo Steven Moore señaló en The New York Times que el tenis ofrece un entrenamiento completo, exige cambios rápidos de dirección y contribuye a reducir el riesgo de caídas. Además, la alternancia entre movimientos intensos y períodos de recuperación se asemeja al entrenamiento por intervalos, una metodología altamente eficiente.
El componente social también desempeña un papel clave. Gianfranco Beltrami, vicepresidente de la Federación Italiana de Medicina del Deporte, destacó que el tenis puede practicarse durante toda la vida y fomenta la creación de vínculos sociales, lo que facilita la adherencia a largo plazo. En la misma línea, el científico del deporte Mark Kovacs subrayó la importancia de la exigencia cognitiva y la interacción social para un envejecimiento saludable.
Cómo el ejercicio retrasa el envejecimiento biológico
La actividad física sostenida influye directamente en la edad biológica del organismo. Según explicó la profesora de Educación Física Claudia Lescano, especialista en Medicina del Ejercicio y Salud, el ejercicio actúa sobre mecanismos celulares clave: protege los telómeros, reduce el estrés oxidativo y disminuye la inflamación sistémica, ayudando a retrasar el envejecimiento celular.
Además, mantener la masa muscular y combinar ejercicios aeróbicos, anaeróbicos y de fuerza fortalece la función mitocondrial y los procesos de reparación del ADN.
Por su parte, el cardiólogo Gabriel Lapman señaló que el ejercicio funciona como un antiinflamatorio natural, combate la inflamación crónica de bajo grado y refuerza el sistema inmunológico, lo que se traduce en una mayor longevidad y mejor calidad de vida. Entre otros beneficios se incluyen mejoras en la función cognitiva, el estado de ánimo, el descanso nocturno y la salud ósea.
Más allá de las raquetas: variedad y sociabilidad
Si bien el tenis y otros deportes de raqueta lideran los estudios, actividades como el ciclismo, la natación, el golf o el fútbol también aportan beneficios para la longevidad, aunque con incrementos más modestos en los años de vida.
Los expertos recomiendan combinar ejercicios aeróbicos, entrenamiento de fuerza y actividades orientadas al equilibrio. Desde Harvard destacan que la fuerza ayuda a prevenir la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento, mientras que el ejercicio aeróbico es esencial para la salud cardiovascular y metabólica.
La dimensión social resulta clave para sostener la práctica deportiva. El disfrute personal y la interacción con otras personas aumentan la probabilidad de mantener la actividad física a lo largo del tiempo, potenciando sus efectos positivos.
Rochelle Eime, profesora de la Federation University Australia, explicó en The New York Times que variar las actividades facilita la adherencia a largo plazo, especialmente a medida que cambian las condiciones físicas.
La constancia como factor decisivo
Las recomendaciones internacionales sugieren cumplir con al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, combinados con sesiones más intensas según las posibilidades individuales. Tal como resumió Aguirre Ackermann, la integración sostenida de hábitos saludables —alimentación equilibrada, ejercicio regular, buen descanso, reducción de tóxicos y manejo del estrés— contribuye a retrasar el envejecimiento.
La constancia, el disfrute y la sociabilidad se consolidan como los factores más importantes para elegir y mantener cualquier disciplina. Cada movimiento suma: mantenerse activo y adaptar la rutina a cada etapa de la vida es la clave para vivir más y mejor.
ENFERMEDADES: Cuatro pruebas físicas para saber si estás envejeciendo bien
Estas acciones no pueden asegurar cómo será tu salud en el futuro, pero sí ofrecen pistas sobre el rumbo que estás tomando. Cómo cuidarte del frío extremo Te puede interesar: Cómo cuidarte del frío extremo Dedica un momento a imaginar cómo te gustaría que fuera la última -- leer más
Noticias del tema