Levantarse de noche para orinar se asocia a un mayor riesgo de hipertensión

Despertarse varias veces en la noche para ir al baño, una situación conocida como nocturia, podría estar relacionada con un mayor riesgo de padecer hipertensión arterial.
Una investigación reciente realizada en Estados Unidos, que analizó datos de casi 30.000 adultos, encontró que quienes presentan nocturia frecuente tienen hasta un 36% más probabilidades de sufrir presión arterial alta en comparación con quienes no experimentan este síntoma.
Qué mostró el estudio sobre nocturia e hipertensión
El trabajo se basó en información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES) recopilada entre 2005 y 2016, e incluyó a 29.505 personas mayores de 20 años. Se definió nocturia como levantarse dos o más veces por noche para orinar.
Los resultados evidenciaron una relación directa entre la cantidad de episodios nocturnos y el riesgo de hipertensión: cuanto mayor era la frecuencia, mayor era la probabilidad de presentar presión arterial elevada.
Incluso después de ajustar variables como edad, sexo, raza, antecedentes familiares, obesidad y consumo de alcohol, la asociación se mantuvo. El riesgo aumentaba progresivamente según la severidad del síntoma. Quienes se levantaban cinco veces o más cada noche tenían hasta un 83% más riesgo de hipertensión en comparación con quienes no interrumpían su sueño por esta causa.
El estudio también indicó que esta relación no variaba según sexo, edad, origen étnico ni índice de masa corporal. Los investigadores concluyeron que la nocturia, aunque común y muchas veces minimizada, podría ser una señal de alerta útil para evaluar la presión arterial y anticipar posibles problemas cardiovasculares.
La hipertensión, un problema frecuente y silencioso
La hipertensión se caracteriza por niveles elevados y persistentes de presión en las arterias, lo que obliga al corazón a trabajar con mayor intensidad para bombear sangre. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente uno de cada cinco adultos en el mundo vive con esta condición, considerada una de las principales causas de enfermedad cardiovascular y mortalidad.
El riesgo de desarrollarla está influido por factores como la dieta, el estilo de vida y la predisposición genética. El exceso de sal, el sobrepeso, la falta de actividad física y el consumo elevado de alcohol incrementan la probabilidad de sufrir presión alta y también pueden relacionarse con la aparición de nocturia.
Recomendaciones de los especialistas
Los expertos señalan que levantarse dos o más veces por noche de manera recurrente debería motivar una consulta médica para descartar o detectar tempranamente hipertensión. Medir la presión arterial con regularidad es fundamental para identificar alteraciones antes de que generen complicaciones.
Para prevenir la hipertensión se recomienda mantener una alimentación equilibrada con al menos cinco porciones diarias de frutas y verduras, reducir las grasas saturadas y limitar el consumo de sal a menos de cinco gramos al día. También es clave moderar el alcohol y evitar el sedentarismo.
La actividad física habitual aporta beneficios al sistema cardiovascular, al metabolismo y al bienestar mental, y constituye una de las estrategias más efectivas para disminuir el riesgo de presión arterial elevada.
La importancia de no ignorar los síntomas
El hecho de que la nocturia frecuente pueda asociarse con mayor riesgo de hipertensión subraya la necesidad de no restarle importancia a este síntoma, que a menudo se atribuye solo al envejecimiento.
Dado que la presión alta puede permanecer sin manifestaciones evidentes durante años, la detección precoz y la adopción de hábitos saludables son esenciales para reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares. Consultar al médico ante cambios persistentes en el patrón de sueño o en la frecuencia urinaria nocturna puede ser clave para prevenir complicaciones futuras.
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