Las guías clínicas dentales piden un uso más prudente de las radiografías

Quienes acuden con regularidad al dentista están familiarizados con el pesado chaleco de plomo que se coloca antes de realizar radiografías dentales.
Sin embargo, esa práctica habitual podría cambiar en futuras consultas. De acuerdo con nuevas recomendaciones de la Asociación Dental Americana (ADA), las radiografías ya no deben solicitarse de forma rutinaria, sino únicamente cuando exista una necesidad clínica concreta.
Las directrices, publicadas en el Journal of the American Dental Association, señalan que el objetivo es reducir al máximo la exposición a la radiación, tanto en pacientes como en el personal odontológico. Esto implica que no todas las personas requieren estudios radiográficos cada año; la frecuencia dependerá de su estado de salud bucal.
En palabras de la ADA, no existe un intervalo estándar aplicable a todos los pacientes. Cada caso debe evaluarse de manera individual.
Además, el tradicional delantal de plomo podría dejar de utilizarse. Según la guía actual y recomendaciones previas, los avances tecnológicos y las bajas dosis de radiación de los equipos modernos hacen que esta protección ya no sea imprescindible en la mayoría de los casos.
La doctora Erika Benavides, autora principal de la guía y profesora clínica en la Universidad de Michigan, explicó que las radiografías dentales son seguras y, en ocasiones, exponen al paciente a menos radiación que la que se recibe de forma natural en un solo día. No obstante, subrayó la importancia de aplicar el principio ALARA (“tan bajo como sea razonablemente posible”), ampliamente reconocido en medicina y odontología, para limitar la exposición acumulativa a lo largo de la vida.
Las recomendaciones indican que el odontólogo debe considerar factores como la edad del paciente, su salud oral actual y la presencia de signos o síntomas de caries u otras patologías antes de indicar una radiografía. También se promueve que el profesional dialogue con el paciente y tome la decisión de manera compartida.
Benavides destacó que la imagen dental es una herramienta diagnóstica valiosa cuando se emplea de forma adecuada. Comparó su uso con otras áreas médicas: así como no se realiza una radiografía corporal sin una justificación clínica previa, en odontología también debe existir una evaluación inicial del historial médico y dental, estudios anteriores y hallazgos del examen clínico antes de solicitar nuevas imágenes.
Las directrices actualizadas también especifican en qué situaciones los rayos X resultan especialmente útiles, como en casos de dientes fracturados, tratamientos de conducto, planificación de implantes o trastornos de la articulación mandibular.
Por su parte, la Academia Americana de Radiología Oral y Maxilofacial consideró que estas recomendaciones reflejan la experiencia acumulada y ofrecen una orientación clara para el uso responsable y efectivo de la radiación en la práctica odontológica.
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