Las causas detrás de las arcadas al cepillarse los dientes, según odontólogos

Cepillarse los dientes es una de las medidas más recomendadas por los profesionales de la salud para prevenir caries y afecciones bucales. No obstante, en algunas personas esta práctica cotidiana se complica debido a la aparición de náuseas o arcadas al introducir el cepillo en la boca.
Aunque puede resultar incómoda y preocupante, esta reacción es más frecuente de lo que se piensa y puede interferir con una correcta higiene dental. Comprender por qué ocurre y cómo manejarla es clave para evitar que el malestar lleve a descuidar el cepillado.
El reflejo nauseoso como mecanismo de defensa
El reflejo nauseoso es una respuesta automática del cuerpo diseñada para impedir que objetos o sustancias potencialmente peligrosas ingresen a la garganta o a las vías respiratorias. La odontóloga Anne Clemons, especialista de Cleveland Clinic, explica que este reflejo se activa cuando se estimula la parte posterior de la lengua, el paladar blando o la garganta.
Mientras que en muchas personas solo aparece ante estímulos intensos, en otras puede desencadenarse con facilidad durante actividades como el cepillado, el uso de hilo dental o incluso en consultas odontológicas. Su intensidad varía según factores genéticos, experiencias previas o determinadas condiciones de salud.
Causas frecuentes de las arcadas
Una técnica de cepillado brusca, ejercer demasiada presión o introducir el cepillo demasiado al fondo de la boca puede irritar zonas sensibles y activar el reflejo. También influyen los movimientos prolongados sobre la lengua y el paladar blando.
El tipo de pasta dental es otro factor relevante: sabores mentolados muy fuertes, excesivamente dulces o intensos pueden irritar la garganta y favorecer las náuseas. Por ello, Cleveland Clinic recomienda optar por productos de sabor suave y con menos componentes irritantes en personas sensibles.
El humo del tabaco actúa como irritante adicional, estimula la salivación y expone las vías respiratorias a sustancias nocivas, lo que puede aumentar la sensibilidad.
Algunas condiciones médicas también influyen. Las personas con reflujo gastroesofágico presentan mayor irritación en la garganta debido al ácido estomacal, lo que puede intensificar el reflejo. En mujeres embarazadas, especialmente durante el primer trimestre, las náuseas matutinas pueden agravar esta reacción.
Los factores emocionales también desempeñan un papel importante. La ansiedad, el temor al dentista, experiencias traumáticas previas como episodios de asfixia o atragantamiento, o incluso el miedo anticipado a las arcadas pueden generar tensión muscular y desencadenar náuseas antes de comenzar el cepillado.
Asimismo, ciertas características anatómicas —como labio leporino, paladar hendido, síndrome de Ehlers-Danlos, síndrome de Marfan o problemas de maloclusión— pueden reducir el espacio dentro de la boca y hacer que el cepillo resulte más invasivo.
Recomendaciones para reducir las náuseas
Para disminuir las arcadas al cepillarse, se pueden aplicar varias estrategias:
Utilizar un cepillo con cabeza pequeña, como los infantiles, que facilita el control y reduce el contacto con la garganta.
Elegir pastas dentales de sabor suave o neutro.
Adoptar una técnica más delicada, con movimientos suaves y circulares, comenzando por las zonas menos sensibles.
Hacer pausas si aparece la sensación de náusea y retomar cuando disminuya.
Dividir el cepillado en periodos más cortos en lugar de realizarlo de forma continua.
Practicar respiración profunda por la nariz o distraerse con música o videos.
Aplicar desensibilización progresiva, acercando poco a poco el cepillo a las zonas posteriores y aumentando gradualmente el tiempo de contacto.
Cuándo acudir al profesional
Si las arcadas persisten y dificultan mantener una higiene adecuada, es aconsejable consultar a un odontólogo. El profesional puede adaptar las técnicas, recomendar productos específicos e incluso utilizar anestesia local o sedación ligera en procedimientos necesarios.
Con las estrategias adecuadas y apoyo profesional cuando sea necesario, es posible controlar el reflejo nauseoso y mantener una salud bucal adecuada sin que el cepillado se convierta en una experiencia angustiante.
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