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La opinión de otras personas puede influir en cómo te sientes respecto al dolor y los desafíos mentales

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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Imagina que estás en fila para vacunarte y ves salir a la persona de adelante quejándose y tambaleándose por el dolor. ¿Eso podría hacer que tu propia inyección se sienta más dolorosa?

Un estudio reciente indica que sí.

Según investigadores que publicaron en Proceedings of the National Academy of Sciences, lo que otras personas expresan sobre una experiencia —como una vacuna, una entrevista laboral o un curso— puede influir directamente en cómo la percibimos nosotros.

De acuerdo con el estudio, las opiniones y percepciones ajenas pueden moldear nuestros propios sentimientos, tanto frente al dolor físico como ante tareas que requieren esfuerzo mental.

El investigador principal, Aryan Yazdanpanah, doctorando en ciencias psicológicas y del cerebro en Dartmouth College, explicó que cuando nuestras expectativas se forman a partir de información social, tendemos a mantenerlas, lo que influye de manera persistente en cómo experimentamos las situaciones.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos realizaron experimentos con 111 participantes. A cada uno se le mostraba una escala con 10 puntos que supuestamente representaban qué tan dolorosa o difícil había sido una tarea para personas anteriores. En realidad, esos datos eran aleatorios.

Después de observar esas referencias, los participantes debían realizar una de tres actividades: recibir calor en el brazo, ver un video de alguien con dolor o comparar objetos tridimensionales para determinar si eran iguales.

Los resultados mostraron que las personas percibían mayor dolor ante el calor, incluso cuando era leve, si creían que otros lo habían considerado muy doloroso. Algo similar ocurrió al evaluar el dolor de otros: si se sugería que era intenso, los participantes también lo percibían así.

Yazdanpanah señaló que esto tiene implicaciones importantes en la forma en que interpretamos las experiencias ajenas. Por ejemplo, si alguien realmente sufre dolor pero el entorno minimiza su gravedad, es más probable que otras personas también lo subestimen.

Asimismo, cuando otros describen una actividad —como resolver problemas matemáticos— como muy difícil, es más probable que quienes la realizan la perciban como más exigente.

Los investigadores sugieren que este fenómeno está relacionado con el sesgo de confirmación, es decir, la tendencia a dar más peso a la información que coincide con nuestras creencias y a ignorar la que las contradice.

El investigador Alireza Soltani explicó que este tipo de sesgos puede ser difícil de modificar, especialmente cuando las percepciones están influenciadas por expectativas previas.

Por ejemplo, una persona que ha sufrido dolor de espalda puede anticipar dolor al inclinarse. Aunque su cuerpo ya esté recuperado, esa expectativa puede intensificar la sensación de dolor, haciendo que movimientos seguros sigan percibiéndose como molestos.

Finalmente, los científicos destacan que estos hallazgos son relevantes en la actualidad, donde las redes sociales y los medios influyen constantemente en nuestras percepciones.

El investigador senior Tor Wager señaló que este tipo de dinámicas puede ayudar a explicar por qué ciertas creencias persisten incluso sin evidencia sólida, generando “profecías autocumplidas” que influyen en la salud, como en casos de dolor crónico, fatiga o en la manera en que percibimos a otras personas.

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