La obsesión por los suplementos de magnesio

En el afán por optimizar el desempeño físico y mental, el uso de suplementos se ha vuelto cada vez más común. Entre productos como el colágeno y las vitaminas, el magnesio se ha posicionado como uno de los más populares, promovido como una solución para problemas como el insomnio, la ansiedad y el cansancio muscular.
No obstante, especialistas en nutrición advierten que esta tendencia a depender de pastillas está relegando la fuente más completa, accesible y natural de este mineral: la alimentación. La doctora Federica Amati, nutricionista principal en ZOE Science & Nutrition, señala que para la mayoría de las personas sanas, recurrir a suplementos no es necesario si se mantiene una dieta equilibrada.
La diferencia clave radica en que los suplementos aportan el nutriente de forma aislada, mientras que los alimentos lo integran dentro de una combinación natural de compuestos que la ciencia aún no logra reproducir por completo.
La importancia del magnesio en el organismo El interés en este mineral está respaldado por su papel esencial en el cuerpo humano. El magnesio interviene en cientos de procesos metabólicos indispensables para la vida, como la producción de energía y la síntesis del ADN. Además, contribuye a prevenir calambres musculares, participa en la formación y mantenimiento de los huesos y ayuda a regular los niveles de glucosa en la sangre.
Sin embargo, la idea de que consumir mayores cantidades garantiza mejores resultados es incorrecta. El organismo tiene un límite para absorber el magnesio y, cuando se ingiere mediante suplementos, se pierde el efecto sinérgico de otros nutrientes como la fibra y los fitoquímicos presentes en los alimentos de origen vegetal.
Cómo cubrir las necesidades diarias de magnesio con la dieta Alcanzar la cantidad diaria recomendada de magnesio es sencillo si se eligen adecuadamente los alimentos. Las recomendaciones indican que los hombres adultos requieren entre 400 y 420 mg al día, mientras que las mujeres necesitan entre 310 y 320 mg. Estas cifras pueden lograrse incorporando alimentos como:
Frutos secos y semillas: anacardos, almendras y, en especial, semillas de chía y de calabaza, que son muy ricas en magnesio.
Verduras de hoja verde: espinacas y acelgas, cuya clorofila actúa como una fuente natural del mineral.
Cereales integrales y legumbres: aportan una cantidad constante y significativa de magnesio.
Cuándo es recomendable suplementar con magnesio Aunque en la mayoría de los casos una buena alimentación es suficiente, hay situaciones específicas en las que los suplementos pueden ser necesarios, siempre bajo orientación médica. La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud identifica algunos grupos con mayor riesgo de deficiencia:
Personas adultas mayores, por la reducción natural en la absorción digestiva.
Personas con diabetes tipo 2, debido a una mayor pérdida de magnesio.
Quienes presentan consumo excesivo y prolongado de alcohol.
Pacientes con enfermedades gastrointestinales, como la celiaquía, que dificultan la absorción de nutrientes.
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