La mayoría de los adolescentes con SII superan los síntomas en la edad adulta

Para muchos jóvenes, el dolor abdominal y las molestias asociadas al síndrome de intestino irritable (SII) pueden sentirse como un problema permanente.
Sin embargo, una nueva investigación de seguimiento prolongado trae un mensaje alentador: la mayoría de los adolescentes con este trastorno llegan a la adultez sin presentar síntomas.
Científicos de la Universidad de Gotemburgo y del Instituto Karolinska, en Suecia, analizaron a más de 2.500 personas nacidas en la década de 1990 para observar la evolución de su salud digestiva con el paso de los años. Los participantes fueron evaluados a los 16 y nuevamente a los 24 años mediante criterios médicos estandarizados para diagnosticar SII.
El estudio, publicado en la revista Gastroenterology, indica que la salud intestinal puede cambiar más de lo que se creía. De hecho, alrededor de dos tercios de los adolescentes que cumplían criterios de SII a los 16 años ya no presentaban la afección ocho años después.
La autora principal, Jessica Sjölund, investigadora en gastroenterología en la Universidad de Gotemburgo, explicó que el SII en la adolescencia no debe considerarse una condición fija. Señaló que, en muchos casos, los síntomas disminuyen con el tiempo y que ahora es posible identificar con mayor precisión a quienes tienen más probabilidades de mantener el problema.
Aun así, un 34% de los participantes continuó con síntomas en la adultez temprana. El factor que más predijo la persistencia del SII a los 24 años fue haber recibido el diagnóstico a los 16. También influyeron niveles elevados de estrés psicológico, mala calidad del sueño, sensibilidad a ciertos alimentos y una percepción negativa del propio estado de salud.
El antecedente familiar resultó relevante: los adolescentes con al menos un progenitor con SII tenían mayor riesgo de mantener los síntomas, lo que sugiere que tanto la genética como los hábitos compartidos en el hogar podrían desempeñar un papel.
En cambio, no se encontró relación significativa entre el SII persistente y la dispepsia funcional en la adolescencia, ni con factores como rinitis, convivencia con mascotas o el uso frecuente de antibióticos.
Los investigadores subrayan que actuar a tiempo es fundamental. Dado que varios factores de riesgo están vinculados con el estilo de vida y la salud mental, la adolescencia representa una etapa clave para intervenir y modificar la evolución del trastorno.
El doctor Magnus Simrén, coautor del estudio y profesor de gastroenterología en la Universidad de Gotemburgo, destacó que mejorar el sueño, atender el bienestar emocional y tratar los problemas digestivos desde etapas tempranas —especialmente en familias con antecedentes de SII— podría disminuir la probabilidad de síntomas persistentes en el futuro.
En definitiva, al priorizar el cuidado digestivo, el manejo del estrés y hábitos saludables de descanso, lo que parece un problema crónico podría convertirse en una dificultad pasajera.
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