La dieta mediterránea puede reducir el riesgo de AVC

Seguir un patrón alimenticio basado en la dieta mediterránea podría disminuir la probabilidad de sufrir un ictus, según un estudio reciente.
Los resultados, publicados el 4 de febrero en Neurology Open Access, indican que las mujeres que se apegaron con mayor constancia a este tipo de alimentación presentaron un 18% menos riesgo de padecer cualquier forma de ictus.
En particular, el análisis mostró una reducción del 16% en el riesgo de ictus isquémico —provocado por coágulos que bloquean el flujo sanguíneo al cerebro— y un 25% menos riesgo de ictus hemorrágico, que ocurre por una hemorragia cerebral.
“Nuestros hallazgos se suman a la evidencia creciente de que una alimentación saludable desempeña un papel clave en la prevención del ictus”, señaló la investigadora principal, Sophia Wang, profesora de epidemiología en el City of Hope Comprehensive Cancer Center, en California. También destacó que resulta especialmente relevante haber observado el efecto en el ictus hemorrágico, ya que pocos estudios amplios lo han analizado en profundidad.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo examinó datos de un estudio a largo plazo realizado con más de 133.000 profesoras y administradoras en California. Desde 1995 se ha dado seguimiento a su estado de salud, y al inicio todas completaron un detallado cuestionario sobre sus hábitos alimentarios.
La dieta mediterránea prioriza el consumo abundante de frutas y verduras frescas, granos integrales, semillas, frutos secos, legumbres y aceite de oliva. También recomienda ingerir pescado y mariscos al menos dos veces por semana, así como lácteos y proteínas magras en cantidades moderadas. En contraste, limita las carnes rojas, los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas.
A cada participante se le asignó una puntuación de 0 a 9 según el grado de adherencia a este patrón alimentario. Cerca del 30% obtuvo entre 6 y 9 puntos, clasificándose como el grupo con mayor cumplimiento, mientras que un 13% recibió entre 0 y 2 puntos, situándose en el nivel más bajo.
Durante un periodo promedio de seguimiento de 21 años, se registraron aproximadamente 4.100 casos de ictus. Entre quienes mostraron mayor adherencia a la dieta mediterránea se reportaron 1.058 ictus isquémicos en 31.638 mujeres, frente a 395 casos en 13.204 mujeres del grupo con menor adherencia. En cuanto a los ictus hemorrágicos, hubo 211 casos en el grupo con mayor puntuación y 91 en el grupo con menor puntuación.
Incluso después de considerar otros factores de riesgo, los investigadores concluyeron que el patrón mediterráneo seguía asociado con una reducción significativa del riesgo.
“El ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad. Resulta alentador pensar que mejorar la calidad de nuestra dieta podría disminuir la probabilidad de padecer esta enfermedad tan grave”, afirmó Wang. Añadió que serán necesarios más estudios para confirmar estos resultados y comprender mejor los mecanismos biológicos implicados, con el fin de desarrollar nuevas estrategias de prevención.
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