Golpe de calor: 9 señales de alerta y cómo protegerte en una ola de calor

El aumento de las temperaturas a nivel mundial ha provocado que las olas de calor sean cada vez más frecuentes en diversas regiones. Ante esta situación, las autoridades sanitarias han intensificado las campañas de prevención.
Contar con información y aplicar medidas preventivas es esencial para disminuir riesgos y proteger la salud durante periodos de calor extremo.
¿Qué es una ola de calor y por qué es peligrosa? Una ola de calor se define como un periodo prolongado de temperaturas elevadas que superan los niveles habituales de una zona. Puede extenderse por varios días y, en ocasiones, agravarse por la humedad, lo que dificulta que el cuerpo mantenga una temperatura adecuada.
Estas condiciones incrementan el riesgo de golpe de calor, una afección que ocurre cuando el organismo pierde la capacidad de enfriarse. Aunque puede afectar a cualquier persona, hay grupos más vulnerables.
Golpe de calor: una urgencia médica El golpe de calor es una de las consecuencias más graves de la exposición prolongada a altas temperaturas. Se presenta cuando la temperatura corporal supera los 40 °C y el sistema de regulación térmica falla.
Según organismos de salud, requiere atención inmediata, ya que puede dañar órganos vitales como el cerebro, el corazón y los riñones si no se trata oportunamente.
Síntomas de alerta Entre las señales más comunes se encuentran mareos, confusión, piel caliente y seca, dolor de cabeza intenso y pulso acelerado. También pueden presentarse náuseas o desmayos.
Reconocer estos signos a tiempo es fundamental para prevenir complicaciones, por lo que se recomienda acudir de inmediato a atención médica.
Grupos más vulnerables Las personas mayores, los niños, quienes padecen enfermedades crónicas y quienes realizan actividad física intensa al aire libre tienen mayor riesgo.
Asimismo, quienes trabajan bajo el sol o permanecen en espacios mal ventilados son más propensos a sufrir un golpe de calor durante estas condiciones.
Hidratación: clave para la prevención Mantenerse bien hidratado es una de las medidas más importantes. Beber agua con frecuencia, incluso sin sentir sed, ayuda a regular la temperatura corporal.
También se recomienda evitar bebidas alcohólicas o azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación.
Evitar las horas de mayor calor El periodo entre las 11:00 y las 16:00 horas suele ser el más riesgoso por la intensidad del sol. Durante estas horas, es mejor permanecer en lugares frescos o con sombra.
Disminuir la actividad física intensa en este horario también reduce el riesgo.
Ropa y protección adecuada Usar ropa ligera, de colores claros y materiales transpirables facilita la ventilación del cuerpo. Además, sombreros, gorras y protector solar ayudan a minimizar el impacto de la radiación.
Ambientes frescos y ventilados Permanecer en espacios con buena ventilación o aire acondicionado ayuda a mantener una temperatura corporal segura. En caso de no contar con estos sistemas, se recomienda usar ventiladores y aprovechar las horas más frescas para ventilar.
Los lugares cerrados y sin circulación de aire aumentan el riesgo de complicaciones.
Qué hacer ante un golpe de calor Si una persona presenta síntomas, se debe trasladar a un sitio fresco, aflojar su ropa y aplicar compresas frías. También se le puede dar agua si está consciente.
Sin embargo, estas medidas son solo iniciales; es indispensable buscar atención médica inmediata para evitar consecuencias graves.
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