Glutamina: el aminoácido más abundante del cuerpo y cuándo realmente se necesita

La glutamina se ha posicionado como uno de los suplementos más populares en el ámbito del deporte y el bienestar. Su reconocimiento se debe a su participación en funciones importantes como el crecimiento muscular, la reparación de tejidos y el apoyo al sistema inmunológico.
No obstante, tras un análisis detallado, especialistas coinciden en que para la mayoría de las personas sanas con una dieta balanceada, su suplementación habitual no es necesaria.
Este aminoácido es el más abundante en el cuerpo humano y constituye un componente fundamental de las proteínas. Al igual que otros aminoácidos, actúa como un “ladrillo” básico que permite sostener procesos esenciales como la renovación celular, la cicatrización y el adecuado funcionamiento del sistema de defensas.
La mayor parte de la glutamina presente en el organismo se produce de forma natural, principalmente en el tejido muscular, que aporta cerca del 80 % del total. Esta producción interna explica por qué, en condiciones normales, la mayoría de las personas cubre sus requerimientos sin necesidad de suplementos. Además, cuando se ingiere glutamina por vía oral, su biodisponibilidad es limitada, ya que una porción considerable no alcanza el torrente sanguíneo.
Uno de los principales argumentos para promover su consumo es que sirve como fuente de energía para las células del sistema inmunológico. Si bien esta función está bien establecida, la evidencia científica indica que aumentar artificialmente sus niveles mediante suplementos no mejora de forma significativa la respuesta inmune en individuos sanos.
La glutamina también participa en la regeneración intestinal y en los procesos de cicatrización, lo que ha motivado su estudio con fines terapéuticos. Sin embargo, no existe evidencia sólida que respalde su uso rutinario para tratar enfermedades como la diabetes o trastornos digestivos. En este sentido, los expertos destacan que la salud intestinal depende mucho más de la calidad global de la alimentación que del consumo aislado de suplementos.
Existen situaciones particulares en las que la suplementación podría ser útil. Estados de estrés físico severo, como quemaduras extensas, sepsis o entrenamientos muy intensos y prolongados, pueden incrementar las demandas del organismo. Aun así, en estos casos su uso debe ser valorado y supervisado por un profesional de la salud.
En el contexto deportivo, los estudios sugieren que los atletas que mantienen una ingesta adecuada de carbohidratos, proteínas y grasas a lo largo del día no necesitan suplementos de glutamina. Una alimentación rica en proteínas provenientes de carnes magras, pescado, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos suele ser suficiente para mantener niveles adecuados de este aminoácido.
Ante la creciente promoción comercial, los especialistas aconsejan adoptar una mirada crítica. La mayoría de las personas obtiene glutamina en cantidades suficientes gracias a su dieta y a la producción natural del cuerpo.
Por ello, antes de considerar su suplementación —ya sea con fines terapéuticos o en contextos de alto desgaste físico— es fundamental consultar a un profesional de la salud.
En conclusión, la glutamina cumple funciones esenciales para la salud muscular, inmunológica e intestinal. Sin embargo, su suplementación regular no es necesaria para la población general. Mantener una dieta equilibrada y una adecuada masa muscular suele ser suficiente, reservando el uso de suplementos solo para situaciones muy específicas y bajo supervisión médica.
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