Estudio destaca las dificultades de crianza de niños con enfermedades cardíacas

A medida que los problemas cardíacos afectan con mayor frecuencia a personas de entre 30 y 50 años, surge una dificultad que la medicina convencional no siempre aborda: cómo recuperarse de una enfermedad del corazón mientras se asume la crianza de los hijos.
Una investigación publicada en el Canadian Journal of Cardiology señala que los pacientes cardíacos jóvenes enfrentan una carga doble: además de preocuparse por su salud y supervivencia, deben lidiar con el desgaste físico y emocional que implica ser padres mientras atraviesan una enfermedad.
Las cardiopatías de aparición temprana —definidas como aquellas que ocurren antes de los 55 años en hombres y antes de los 65 en mujeres— están aumentando. A nivel mundial, los casos pasaron de 1,5 millones en 1990 a 2,6 millones en 2019, según los autores.
La investigadora principal, Karen Bouchard, científica asociada en el Instituto del Corazón de la Universidad de Ottawa, explicó que el estrés que enfrentan estos padres es particular, ya que deben equilibrar su vida profesional con las altas demandas físicas y emocionales de criar niños pequeños. Manejar una enfermedad crónica ya supone un desafío considerable, pero puede resultar aún más abrumador cuando se tienen hijos a cargo.
El estudio incluyó a 32 participantes reclutados en un importante centro canadiense de atención cardíaca. Todos eran mayores de 18 años, habían sido diagnosticados con enfermedades cardíacas prematuras —como enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, disección espontánea de las arterias coronarias, ictus o arritmias— y tenían al menos un hijo menor de 18 años.
Tras un grupo focal virtual de 90 minutos, los investigadores identificaron tres ámbitos principales en los que los padres necesitan mayor respaldo del sistema de salud.
La conversación: Muchos padres expresaron incertidumbre sobre cuánto y cómo explicar a sus hijos su diagnóstico o evento cardíaco. Algunos tendían a restar importancia a la gravedad de su situación, en parte porque aún estaban asimilando el impacto emocional de lo ocurrido.
La brecha de agotamiento: Las enfermedades cardíacas suelen provocar fatiga e irritabilidad, lo que afecta la identidad y el rol parental. Varios participantes describieron el esfuerzo por aparentar normalidad mientras ya no podían cumplir con las rutinas domésticas o las actividades con sus hijos como antes.
La inquietud genética: Algunos sobrevivientes, especialmente madres, manifestaron una vigilancia excesiva sobre la salud de sus hijos, llegando en ocasiones a limitar su alimentación o actividades por temor a haberles transmitido una predisposición genética.
Los programas de rehabilitación cardíaca suelen centrarse en aspectos como dieta, ejercicio y tratamiento farmacológico, pero rara vez consideran el impacto en la dinámica familiar. El estudio plantea la necesidad de adaptar estos programas para que también apoyen el proceso de recuperación dentro del entorno familiar.
La coinvestigadora principal, Heather Tulloch, también del Instituto del Corazón de la Universidad de Ottawa, señaló que, desde la experiencia clínica, no resulta sorprendente que los padres busquen mayor orientación profesional para afrontar su enfermedad en el contexto de la crianza.
Con el objetivo de responder a estas necesidades, el equipo ha desarrollado una nueva guía dirigida a pacientes y un libro ilustrado para niños, cuya publicación está prevista para mayo de 2026, con el fin de facilitar conversaciones sobre la salud cardíaca en un lenguaje comprensible para los más pequeños.
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