Esto descubrieron sobre el cerebro de quienes recaen en adicciones

Durante mucho tiempo, se pensó que las recaídas en las adicciones eran casi inevitables debido a un daño permanente en el cerebro.
Sin embargo, un estudio reciente en neurociencia propone una visión diferente: en lugar de un deterioro general, el problema podría estar en alteraciones específicas de ciertos circuitos neuronales que actúan como un “interruptor” del comportamiento adictivo.
El trastorno por consumo de sustancias ha sido ampliamente estudiado. Se sabe que el uso repetido de drogas modifica los circuitos de recompensa relacionados con la dopamina, lo que genera dependencia, ansiedad y la necesidad de seguir consumiendo para evitar el malestar. Este proceso explica por qué una persona puede recaer incluso después de largos periodos sin consumo.
Un hallazgo en la corteza prefrontal
La investigación, realizada por Se-Bum Paik y Byung Kook Lim en la Universidad de California en San Diego y publicada en la revista Neuron, analizó a ratones en abstinencia tras haber consumido cocaína para entender mejor las causas de la recaída.
Los científicos identificaron un tipo específico de células cerebrales: las neuronas inhibitorias positivas para parvalbúmina (PV), ubicadas en la corteza prefrontal. Estas células cumplen una función clave en el control de la conducta relacionada con la búsqueda de drogas.
En lugar de un daño irreversible, el estudio sugiere que estas neuronas funcionan como un interruptor: cuando están hiperactivas, mantienen activo el circuito de la adicción, facilitando la recaída.
Cómo se reactiva el circuito adictivo
Uno de los descubrimientos más importantes es que el cerebro, tras la exposición prolongada a sustancias, se reorganiza para responder a ciertos estímulos. Así, incluso señales aparentemente pequeñas pueden reactivar el sistema de recompensa y aumentar el riesgo de volver a consumir.
Esto ayuda a entender por qué la adicción se considera una enfermedad crónica: el desequilibrio en los mecanismos inhibitorios del cerebro puede persistir con el tiempo, incluso cuando la persona ya no consume.
En los experimentos, cuando los investigadores redujeron artificialmente la actividad de las neuronas PV, los ratones dejaron de buscar cocaína. Además, mediante técnicas de extinción conductual, lograron reajustar la actividad de estas células, lo que sugiere que este circuito puede modificarse.
Posibles aplicaciones en tratamiento
Este hallazgo abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas, especialmente aquellas orientadas a restaurar el equilibrio en los circuitos inhibitorios del cerebro.
Los investigadores señalan que entender la adicción como un problema de circuitos neuronales permite avanzar hacia tratamientos más precisos. En este contexto, las neuronas PV podrían funcionar como una especie de “puerta de control” en la conducta adictiva.
Aunque se trata de una investigación inicial, estos avances podrían cambiar la forma en que se aborda la recaída, uno de los principales retos en salud pública a nivel mundial.
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