Entrevista con Jonas McKurti

“La verdadera frontera está en la mente y no en el mapa”
Con apenas 28 años, Jonas McKurti es el reflejo de una vida marcada por la frontera, el esfuerzo y el encuentro entre dos culturas. Originario de Del Río, Texas, una ciudad donde el intercambio cultural forma parte de la vida cotidiana, creció entendiendo que el río Bravo no solo divide territorios, sino que también une historias, tradiciones y formas de ver el mundo.Actualmente se desempeña en el exigente sector de los pozos petroleros, un trabajo que, asegura, le ha forjado carácter, disciplina y un profundo respeto por el trabajo en equipo. Su historia personal dio un giro importante tras enamorarse de una mujer mexicana, con quien hoy comparte matrimonio y una vida construida entre tradiciones, costumbres y aprendizajes mutuos. En esta entrevista, Jonas comparte cómo ha sido crecer en la frontera, adaptarse a México y descubrir una nueva manera de vivir, donde la familia, la cultura y los pequeños momentos cobran un valor especial.
¿De dónde eres originario y a qué te dedicas actualmente?
“Soy originario de Del Río, Texas, una ciudad fronteriza donde desde pequeño estás acostumbrado a convivir con dos culturas. Actualmente trabajo en pozos petroleros, un empleo que exige mucho físicamente y mentalmente, pero que también te forma carácter y te enseña a valorar el esfuerzo diario”.
¿Cómo fue tu infancia y juventud creciendo en una ciudad como Del Río?
“Crecer en Del Río es crecer viendo el río Bravo como algo cotidiano, no como una frontera dura. Desde niño conviví con personas mexicanas, escuché el idioma, la música, las costumbres. Eso te abre la mente y te hace entender que, aunque haya una línea en el mapa, la cultura se mezcla naturalmente”.
¿Desde cuándo trabajas en el sector petrolero y cómo llegaste a ese empleo?
“Empecé a trabajar en los pozos petroleros siendo joven. No fue fácil al inicio, porque es un ambiente rudo y muy competitivo, pero con el tiempo aprendí el oficio. Es un trabajo que te obliga a ser disciplinado, responsable y a confiar mucho en tus compañeros”.
¿Cómo conociste a tu esposa y cómo nació la relación entre ustedes?
“La conocí gracias a amigos en común y desde el principio hubo una conexión muy natural. Ella es mexicana y siempre me llamó la atención su forma de ver la vida, su cercanía con la familia y su calidez. Poco a poco la relación fue creciendo hasta que decidimos formalizar”.
¿Cuánto tiempo llevan casados y cómo ha sido este proceso para ti?
“Llevamos dos años de casados y ha sido una experiencia muy bonita. El matrimonio te cambia la perspectiva de muchas cosas, te hace pensar más en el futuro y en construir algo sólido. Para mí ha sido un aprendizaje constante, pero también una etapa de mucha felicidad”.¿Cómo fue tu adaptación a México después de casarte? “Adaptarme a México fue más fácil de lo que pensé. Tal vez por haber crecido en la frontera, pero desde el primer momento me sentí bien recibido. La gente es muy cálida, muy cercana, siempre dispuesta a ayudar. Eso hace que te sientas en casa rápidamente”.
¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la cultura mexicana?
“Me ha sorprendido mucho el valor que se le da a la familia. En México la familia es el centro de todo, las reuniones, las celebraciones, incluso las decisiones importantes. También me encanta la manera en que se convive, cómo cualquier comida se convierte en un momento especial”.
¿Qué aspectos de la gastronomía mexicana te han marcado más?
“La comida mexicana es increíble. Al principio pensé que ya la conocía, pero vivir aquí es otra cosa. Los tacos, los guisos, los antojitos, todo tiene un sabor único. Además, cada región tiene su propia forma de cocinar y eso la hace aún más rica”.
¿Cómo ha sido para ti convivir con la familia de tu esposa?
“Ha sido una experiencia muy positiva. Desde el inicio me hicieron sentir parte de la familia. Me incluyeron en tradiciones, celebraciones y reuniones. Eso te da mucha tranquilidad y te hace sentir que realmente perteneces”.
¿Sientes que México ha cambiado tu forma de ver la vida?
“Sí, definitivamente. En México aprendí a vivir con más calma, a disfrutar más el presente y a darle valor a las cosas simples. Aquí la gente sabe disfrutar un café, una plática, una comida larga, y eso te enseña a bajar el ritmo”.
¿Qué retos has enfrentado al vivir entre dos culturas?
“El principal reto es encontrar el equilibrio. Hay diferencias en la forma de trabajar, de comunicarse y de ver la vida, pero lejos de ser un problema, creo que te enriquecen. Aprendes a tomar lo mejor de ambos mundos”.
¿Te imaginas tu futuro ligado a México?
“Sí, completamente. México ya es parte de mi vida. Aquí está mi esposa, mi familia y muchas experiencias que me han marcado. Me siento agradecido por todo lo que este país me ha dado y no descarto seguir construyendo mi futuro aquí”.
¿Qué mensaje le darías a otros jóvenes que viven entre la frontera y tienen dudas sobre cruzar culturas?
“Les diría que no tengan miedo. Conocer otra cultura te abre la mente y el corazón. Mientras haya respeto y ganas de aprender, siempre se puede construir algo bonito, sin importar de dónde vengas”.
Jonas McKurti confirma que la convivencia entre culturas puede enriquecer profundamente la vida personal. Su recorrido laboral y familiar le ha permitido desarrollar disciplina, empatía y capacidad de adaptación. Vivir en México le brindó una nueva perspectiva sobre la importancia de la familia, la cercanía y el disfrute del presente. Más allá de su lugar de origen, su experiencia refleja cómo el respeto, la apertura y el aprendizaje constante pueden transformar la forma de ver el futuro y fortalecer la identidad personal.
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