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El humo de los incendios forestales durante el embarazo puede aumentar el riesgo de autismo

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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Un nuevo estudio realizado en California sugiere que las mujeres embarazadas que inhalan humo de incendios forestales, sobre todo en las etapas finales de la gestación, podrían aumentar el riesgo de que sus hijos desarrollen autismo.

Los investigadores hallaron que la exposición durante el tercer trimestre —una fase clave en la que el cerebro fetal experimenta un crecimiento acelerado— se asoció con una mayor probabilidad de que los niños recibieran un diagnóstico de autismo más adelante.

El estudio, publicado el 20 de enero en la revista Environmental Science & Technology, analizó los registros médicos de más de 200,000 nacimientos ocurridos entre 2006 y 2014 en el sur de California, una zona caracterizada por incendios forestales frecuentes y una elevada prevalencia de diagnósticos de autismo.

La investigación se centró en las partículas finas PM 2.5, presentes en el humo de los incendios, que pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso pasar al torrente sanguíneo. A partir de las direcciones de residencia, los científicos estimaron cuántos días estuvieron expuestas al humo las mujeres embarazadas durante cada trimestre.

La relación más clara se observó en los últimos tres meses del embarazo, especialmente cuando la exposición al humo fue continua durante varios días consecutivos.

En comparación con no haber estado expuestas al humo en el tercer trimestre, el riesgo de autismo aumentó:

Cerca de un 10% tras uno a cinco días de exposición

Un 12% después de seis a diez días

Un 23% cuando la exposición superó los diez días

La asociación fue más marcada entre las mujeres que no cambiaron de domicilio durante el embarazo, lo que sugiere que la exposición sostenida podría ser más relevante que episodios aislados.

Alycia Halladay, directora científica de la Autism Science Foundation, revisó los resultados y señaló que estos coinciden con investigaciones previas que vinculan la exposición prenatal a la contaminación del aire —en particular a las partículas PM 2.5— con el autismo. Añadió que, aunque el aumento del riesgo no es grande, es consistente con otros estudios y refuerza la evidencia existente.

Mostafijur Rahman, autor principal y profesor asistente de ciencias de la salud ambiental en la Universidad de Tulane, explicó que el humo de los incendios forestales puede tener efectos distintos a los de la contaminación atmosférica habitual. Señaló que este tipo de humo tiene una composición química particular, con mayores concentraciones de compuestos de carbono, metales y subproductos tóxicos, además de presentarse en picos intensos y de corta duración.

Por su parte, David Luglio, también autor principal e investigador postdoctoral en Tulane, destacó la importancia del momento de la exposición. Según explicó, al final del embarazo el cerebro aumenta rápidamente de tamaño y desarrolla sus principales centros funcionales.

El estudio no prueba que el humo de los incendios cause autismo, sino que identifica una asociación. Los investigadores reconocieron que no pudieron medir la exposición real en interiores ni considerar factores como el uso de purificadores de aire, mascarillas o cambios de conducta durante los incendios.

David Mandell, profesor de psiquiatría en la Universidad de Pensilvania, señaló que los efectos observados son modestos y que el patrón no es completamente uniforme, por lo que se requiere más investigación antes de llegar a conclusiones definitivas.

En Estados Unidos, el autismo afecta aproximadamente a 1 de cada 31 niños en edad escolar, según los CDC. Los científicos consideran que su origen responde a una combinación de factores genéticos y ambientales, especialmente durante las primeras etapas del desarrollo.

Los autores del estudio subrayaron que estos hallazgos refuerzan la importancia de minimizar la exposición al humo de incendios forestales siempre que sea posible, en particular durante el embarazo.

“El humo de los incendios forestales es una exposición ambiental que, en muchos casos, puede prevenirse”, concluyó Rahman.

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