El horario de verano no aumenta los pasos diarios

Se suele pensar que el horario de verano impulsa la actividad al aire libre al brindar más luz solar durante la tarde. Sin embargo, una investigación reciente pone en duda esa idea.
El estudio encontró que no existe una diferencia significativa en la cantidad de pasos diarios que dan las personas antes y después de los cambios de horario. Esto se basó en datos de dispositivos Fitbit de 1,157 individuos en cuatro estados de EE. UU.
La investigadora principal, Jessilyn Dunn, profesora asociada en la Universidad de Duke, señaló que, en términos generales, estos cambios no parecen aportar beneficios relevantes para la salud pública en lo que respecta a la actividad física.
Para llevar a cabo el análisis, el equipo utilizó información del All of Us Research Program, una iniciativa financiada por el gobierno que recopila datos de más de 50,000 usuarios de Fitbit cada año.
Los investigadores se enfocaron en Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah, ya que la mayor parte de Arizona no ajusta su reloj, lo que permitió comparar su comportamiento con el de los otros estados.
Según Hayoung Jeong, esta selección permitió un enfoque más cercano a un experimento natural, ofreciendo resultados estadísticamente más sólidos sin necesidad de asignar participantes al azar.
El análisis consideró una semana antes y una después de los cambios de horario ocurridos entre el otoño de 2021 y la primavera de 2023.
Los resultados mostraron que, en promedio, las personas mantenían un nivel similar de actividad diaria sin importar el horario. No obstante, sí se observaron cambios en el momento del día en que se realizaba la actividad.
En primavera, la gente tendía a caminar más por la tarde y menos por la mañana, mientras que en otoño ocurría lo contrario.
Por ejemplo, durante el otoño, la actividad matutina aumentó en unos 202 pasos (equivalente a aproximadamente una manzana y media), mientras que la actividad vespertina disminuyó en alrededor de 180 pasos.
También se identificaron diferencias según los hábitos de cada persona. Quienes prefieren caminar por la mañana incrementaron su actividad en ese periodo tras el cambio al horario estándar. En cambio, quienes suelen caminar por la tarde no aumentaron significativamente su actividad cuando comenzó el horario de verano.
Por su parte, las personas sin una preferencia clara ajustaron sus caminatas según la disponibilidad de luz: más temprano en otoño y más tarde en invierno.
En conjunto, los hallazgos sugieren que, si Estados Unidos dejara de modificar el reloj, elegir entre horario de verano o estándar no tendría un impacto importante en la actividad física general.
Los investigadores también señalaron que factores como horarios laborales rígidos o preocupaciones de seguridad podrían limitar la capacidad de algunas personas para cambiar sus rutinas.
Finalmente, Dunn indicó que sería importante analizar si estos ajustes de horario afectan de manera desigual a distintos grupos. El estudio fue publicado el 23 de abril en Nature Health.
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