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El entrenamiento de la marcha puede ayudar con la artritis de rodilla

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Modificar la forma de caminar podría aliviar el dolor causado por la artritis de rodilla con una eficacia comparable a la de los analgésicos de uso común, según los resultados de un ensayo clínico.

El denominado reentrenamiento de la marcha consiste en realizar un pequeño ajuste en el ángulo con el que se coloca el pie al caminar, una modificación sencilla que, de acuerdo con los investigadores, puede generar beneficios importantes. Los hallazgos fueron publicados en The Lancet Rheumatology.

Las personas que participaron en este programa experimentaron una reducción del dolor similar a la que se obtiene con medicamentos de venta libre o incluso con analgésicos opioides, indicaron los autores.

Además de disminuir el dolor, el reentrenamiento de la marcha también se asoció con una menor degradación del cartílago de la rodilla, lo que ayudó a ralentizar la progresión de la osteoartritis.

Scott Uhlrich, investigador principal y director del Laboratorio de Bioingeniería del Movimiento de la Universidad de Utah, explicó que muchas personas desarrollan osteoartritis entre los 30 y 50 años, lo que implica convivir durante décadas con el dolor antes de ser candidatas a un reemplazo de rodilla. En ese contexto, señaló que esta estrategia podría llenar ese vacío terapéutico.

Para el estudio, los investigadores asignaron aleatoriamente a 68 personas con artritis de rodilla. De ellas, 34 recibieron un programa de reentrenamiento de la marcha y las otras 34 participaron en un entrenamiento simulado que no modificó su forma habitual de caminar.

Todos los participantes presentaban artritis leve o moderada en la parte interna de la rodilla, una zona que suele soportar una mayor carga de peso y donde con mayor frecuencia se desarrolla este tipo de artritis.

Los investigadores señalaron que, aunque esta es la variante más común de la enfermedad, el ángulo óptimo para reducir la carga sobre esa región no es igual para todas las personas.

Por ello, el equipo aplicó un enfoque personalizado para determinar el nuevo patrón de marcha más adecuado para cada participante, lo que permitió disminuir la presión sobre la rodilla y, probablemente, contribuyó a las mejoras observadas tanto en el dolor como en la conservación del cartílago.

Durante las dos primeras visitas, los participantes se sometieron a estudios de resonancia magnética y caminaron sobre una cinta mientras cámaras de captura de movimiento registraban detalladamente su forma de andar.

Con esa información, los investigadores calcularon si cada persona obtendría mayores beneficios al girar ligeramente el pie hacia adentro o hacia afuera, además de determinar el grado de corrección más conveniente.

Este análisis individualizado también permitió identificar a quienes probablemente no obtendrían beneficios con el entrenamiento.

Posteriormente, los participantes asistieron a seis sesiones semanales. La mitad recibió entrenamiento diseñado para modificar su marcha y reducir la carga sobre la rodilla, mientras que la otra mitad realizó un entrenamiento placebo que mantenía su patrón natural de caminata.

Un año después, los investigadores volvieron a evaluar a los participantes mediante cuestionarios sobre la salud de sus rodillas y una nueva resonancia magnética para analizar los cambios estructurales de la articulación.

Uhlrich explicó que la reducción del dolor observada en el grupo tratado fue comparable a la obtenida con medicamentos que van desde analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno, hasta fármacos opioides. Además, las resonancias mostraron una degradación más lenta de un indicador relacionado con la salud del cartílago, un resultado que calificó como especialmente alentador.

No obstante, los investigadores consideran que esta estrategia aún requiere perfeccionarse antes de implementarse de forma generalizada, ya que el análisis de la marcha mediante sistemas de captura de movimiento resulta costoso y demanda mucho tiempo.

El equipo espera que, en el futuro, este tipo de entrenamiento pueda realizarse en clínicas de fisioterapia, permitiendo que los pacientes practiquen posteriormente la técnica mientras caminan en su entorno cotidiano.

Finalmente, Uhlrich señaló que tanto su grupo como otros investigadores han desarrollado tecnologías que podrían facilitar la personalización y aplicación de esta intervención en entornos clínicos mediante sensores portátiles, como el análisis de video con teléfonos inteligentes y el uso de un "zapato inteligente".

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