¿Duermes bien? 3 Enfermedades que podrías desarrollar por no tener una buena higiene

Aunque mantengas una alimentación saludable, realices ejercicio y cuides tu higiene bucal, ¿estás prestando atención a la calidad de tu sueño? ¿Duermes alrededor de ocho horas cada noche? Si tu respuesta es negativa, es momento de priorizar la hora de acostarte.
No dormir lo suficiente puede favorecer la aparición de enfermedades neurológicas y mentales, como el Alzheimer y la depresión, advierte la doctora Perla Leal Galicia, del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana. Según la especialista, “no basta con dormir, hay que hacerlo el tiempo adecuado y pasar por todas las fases del sueño”.
La importancia de un sueño reparador
Dormir correctamente es esencial para la salud física, cognitiva y emocional. Además, no es posible “recuperar” el sueño perdido: lo que no se descansa hoy no se compensa mañana, lo que tiene un impacto grave en la salud mental, enfatiza Leal.
La falta de descanso adecuado puede acumular efectos negativos que, con el tiempo, aumentan el riesgo de desarrollar trastornos neurodegenerativos y problemas de salud mental.
Enfermedades asociadas con un mal sueño
Entre los problemas más graves relacionados con un sueño insuficiente está el Alzheimer, ligado al proceso de neurodegeneración. La especialista explica que “las células comienzan a morir y sus conexiones se deterioran en un efecto dominó que compromete a las células vecinas”.
Otros trastornos frecuentes asociados con un sueño deficiente son la depresión y la ansiedad, ya que la alteración de los ciclos del sueño puede tanto desencadenar como agravar estos problemas. En la depresión, por ejemplo, algunas personas duermen en exceso y otras tienen dificultad para completar sus ciclos. La ansiedad, a su vez, puede generar un círculo vicioso que empeora el descanso.
Fases del sueño y su función
El sueño se divide en no REM y REM, alternándose en ciclos de aproximadamente 90 minutos. El sueño no REM incluye tres etapas:
N1: sueño ligero, el cuerpo se relaja y la actividad cerebral disminuye. N2: temperatura y ritmo cardíaco se estabilizan; el cerebro empieza a consolidar información. N3: sueño profundo, crucial para la recuperación física, reparación de tejidos, fortalecimiento del sistema inmunológico y liberación de hormona del crecimiento.
Luego aparece el sueño REM, caracterizado por alta actividad cerebral, sueños frecuentes y consolidación de memoria, aprendizaje y regulación emocional. El equilibrio entre todas estas fases permite tanto la recuperación física como el procesamiento de experiencias por parte del cerebro.
Estrategias para mejorar el sueño
La doctora Leal recomienda implementar hábitos simples para optimizar el descanso:
Reducir el tiempo frente a pantallas, ya que la luz de celulares, computadoras o televisores activa el cerebro y dificulta conciliar el sueño. Mantener horarios de sueño regulares, incluso los fines de semana. Evitar la contaminación lumínica y procurar una habitación completamente oscura. Minimizar estímulos auditivos durante la noche. Antes de dormir, anotar pendientes o verbalizarlos para no llevar preocupaciones al descanso.
Qué evitar
No se recomienda automedicarse, ya que seguir consejos de personas no expertas puede generar dependencia o afectar la función cerebral. Ante dificultades para dormir, es preferible consultar a un especialista y recurrir a métodos naturales de relajación, como ejercicios, yoga o infusiones que favorezcan el descanso.
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