Dónde puede la vida de una persona mayor dificultar su recuperación tras una fractura de cadera

El lugar donde vive una persona mayor podría influir en la probabilidad de que pierda su autonomía tras sufrir una fractura de cadera, sugiere un nuevo estudio.
Los investigadores hallaron que los adultos mayores que residen en vecindarios con mayores carencias económicas tienen menos probabilidades de regresar a su hogar después de una fractura de cadera provocada por una caída.
Según el artículo publicado recientemente en JAMA Network Open, quienes viven en las zonas más desfavorecidas pasaron alrededor de 23 días menos en casa durante el año posterior a la lesión, en comparación con los residentes de barrios más prósperos.
“Los adultos mayores que viven en comunidades como West Baltimore enfrentan obstáculos acumulados: acceso limitado a servicios de rehabilitación, menor apoyo para cuidadores y condiciones del entorno —como aceras en mal estado— que dificultan la movilidad”, explicó el autor principal, Jason Falvey, profesor asociado de fisioterapia y ciencias de la rehabilitación en la Universidad de Maryland.
“Todas estas circunstancias hacen más difícil recuperar la independencia después de una fractura de cadera”, añadió en un comunicado.
Cada año, más de 300.000 personas de 65 años o más sufren una fractura de cadera, y el 88% ocurre como consecuencia de caídas, señalaron los autores.
Menos del 35% logra volver al nivel de independencia previo a la lesión, y hasta un 20% termina necesitando cuidados a largo plazo.
Para este estudio, los investigadores utilizaron datos del Índice de Privación de Área, una herramienta que evalúa el grado de desventaja de un barrio considerando ingresos, educación, empleo y calidad de la vivienda.
Con esta información, compararon los resultados de más de 52.000 adultos mayores —con una edad promedio de 82 años— que sufrieron fracturas de cadera entre julio de 2010 y diciembre de 2019.
El análisis se centró en la cantidad de días que los pacientes pudieron permanecer en casa tras la lesión, como indicador de recuperación de la autonomía. Cuando no estaban en casa, era porque continuaban hospitalizados o en centros de cuidados.
Los resultados mostraron que los residentes de los barrios más desfavorecidos eran, en mayor proporción, personas negras o hispanas, y tenían más probabilidades de estar inscritos simultáneamente en Medicare y Medicaid.
En comparación con quienes vivían en zonas más acomodadas, los adultos mayores de vecindarios empobrecidos pasaron cerca de un 9% menos de días en casa después de la fractura.
De manera similar, quienes residían en áreas de ingresos medios permanecieron alrededor de un 5% menos de días en su hogar que las personas de barrios más prósperos.
Esto evidencia que dos pacientes con la misma lesión y el mismo tratamiento quirúrgico pueden experimentar procesos de recuperación muy distintos según el contexto donde viven.
“Estos resultados resaltan la necesidad urgente de programas y políticas de recuperación con enfoque comunitario que trasciendan el ámbito hospitalario”, señaló Falvey. “Si invertimos en recursos locales, apoyos para cuidadores e infraestructura segura en los vecindarios, podremos ayudar a que más personas mayores se recuperen y logren envejecer en casa, sin importar dónde residan.”
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