Día Mundial contra el Cáncer Infantil, la ciencia transforma el pronóstico

En la actualidad, el cáncer infantil presenta elevadas probabilidades de curación cuando existe acceso a diagnóstico oportuno y tratamiento especializado, de acuerdo con expertos y organismos internacionales.
Cada 15 de febrero se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil, una fecha que busca generar conciencia sobre esta realidad y destacar el lazo amarillo como emblema de esperanza y compromiso colectivo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 70% y el 80% de los niños y adolescentes con diagnóstico de cáncer pueden curarse en países que cuentan con sistemas sanitarios consolidados.
En Argentina se registran aproximadamente entre 1.300 y 1.400 nuevos casos anuales. Así lo señaló la Dra. Angie Fernández Barbieri, jefa del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital Alemán, quien afirmó que el cáncer pediátrico es potencialmente curable y que entre el 70% y el 80% de los pacientes logra superar la enfermedad.
La oncología pediátrica se ocupa del diagnóstico, tratamiento y seguimiento del cáncer en menores de 18 años. De acuerdo con la especialista, el abordaje requiere un enfoque multidisciplinario. Además del tratamiento médico, el acompañamiento integral de los pacientes y sus familias es fundamental: no solo se busca la curación, sino también minimizar secuelas a largo plazo y favorecer un desarrollo pleno.
Características y tipos más frecuentes
El cáncer en la infancia difiere biológica y clínicamente de los tumores del adulto. En la mayoría de los casos no está vinculado a factores ambientales o hábitos de vida, sino a alteraciones genéticas que ocurren durante el desarrollo. Fernández Barbieri explicó que con frecuencia no existe relación con el entorno, sino con cambios genéticos propios de la etapa evolutiva. Estos tumores suelen crecer con rapidez, lo que hace indispensable el diagnóstico precoz.
Entre los tipos más frecuentes se encuentra la leucemia linfoblástica aguda, que representa alrededor del 40% de los casos; los tumores del sistema nervioso central, con un 20%; y los linfomas, con un 15%. También destacan tumores sólidos como el neuroblastoma, el tumor de Wilms y los sarcomas óseos y de partes blandas.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que la leucemia linfoblástica aguda, considerada mortal décadas atrás, actualmente supera el 70% de supervivencia a cinco años gracias a los avances terapéuticos.
Factores de riesgo y diagnóstico
Tanto la OMS como la OPS estiman que entre el 10% y el 15% de los cánceres infantiles tienen un origen genético. En la mayoría de los casos, las causas específicas siguen sin conocerse y el impacto de factores ambientales es limitado. La especialista enfatiza la importancia de reconocer síntomas de alarma como fiebre persistente, dolor óseo, pérdida de peso o cefalea intensa, ya que la consulta temprana puede mejorar significativamente el pronóstico.
No existen medidas de prevención primaria ni programas de detección poblacional para la mayoría de los cánceres infantiles. En situaciones particulares, infecciones crónicas como el VIH, el virus de Epstein-Barr o el paludismo pueden incrementar el riesgo. Asimismo, la vacunación contra la hepatitis B y el virus del papiloma humano, junto con el tratamiento de infecciones persistentes, contribuye a prevenir ciertos tipos de cáncer en etapas posteriores de la vida.
Tratamiento y perspectivas
El manejo del cáncer pediátrico exige la participación coordinada de equipos multidisciplinarios integrados por oncólogos pediátricos, cirujanos, radioterapeutas, personal de enfermería especializado, psicólogos y trabajadores sociales. Entre las estrategias terapéuticas más utilizadas se encuentran la quimioterapia —considerada el pilar del tratamiento—, la cirugía, la radioterapia y, en casos seleccionados, el trasplante de progenitores hematopoyéticos o terapias dirigidas.
En muchos países, el acceso a medicamentos esenciales sigue siendo un desafío. Sin embargo, estos fármacos han sido incorporados en la lista de medicamentos pediátricos esenciales por organismos internacionales. Actualmente, uno de los principales objetivos es reducir los efectos adversos y las secuelas a largo plazo, optimizando las dosis y personalizando los tratamientos.
La Iniciativa Mundial contra el Cáncer Infantil de la OMS, lanzada en 2018, tiene como meta aumentar la supervivencia global al 60% para 2030. Este modelo promueve una atención integral que incluye aspectos médicos, emocionales, sociales y educativos.
El acompañamiento psicológico, el apoyo social, la continuidad escolar y la contención espiritual son componentes clave del bienestar del paciente más allá del tratamiento oncológico. Además, los programas de seguimiento a largo plazo buscan detectar y tratar posibles secuelas físicas, emocionales o cognitivas.
En definitiva, la oncología pediátrica no solo persigue la curación, sino también la reducción de complicaciones futuras y el desarrollo pleno de cada niño y adolescente.
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