¿Debería su paciente utilizar estatinas? Quizás los ojos puedan dar la respuesta

Un estudio reciente reveló que cerca del 25 % de las personas sin antecedentes de enfermedad cardíaca cumplían con los criterios establecidos por las guías clínicas para iniciar tratamiento hipolipidemiante.
Esto se determinó mediante un ensayo prospectivo, multicéntrico y aleatorizado que empleó un algoritmo de inteligencia artificial capaz de analizar imágenes de la retina para estimar el riesgo cardiovascular.
En el ensayo CLAiR AI, se utilizó un modelo entrenado con la puntuación de riesgo de enfermedad cardiovascular ateroesclerótica (ASCVD) a 10 años del 7,5 %, basada en las ecuaciones de cohortes agrupadas incluidas en las guías de 2013 del American College of Cardiology (ACC) y la American Heart Association (AHA).
El Dr. Michael V. McConnell, cardiólogo preventivo de la Universidad de Stanford, destacó que el 26 % de los participantes presentaba un riesgo cardiovascular elevado, lo que indica que no se trata de una proporción menor dentro de la población general.
Cabe señalar que, posteriormente, las guías actualizadas de 2026 del ACC y la AHA redujeron el umbral de riesgo a 5 %, mediante la herramienta AHA PREVENT.
En cuanto al diseño del estudio, se incluyeron 847 personas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular, provenientes de 10 centros médicos en Estados Unidos. A todos se les realizaron imágenes de retina, además de recopilar datos como presión arterial y perfil lipídico. Se excluyó a quienes ya recibían tratamiento hipolipidemiante o presentaban enfermedades oculares avanzadas.
El objetivo fue identificar a personas que, aunque podrían beneficiarse de intervenciones preventivas, aún no reciben tratamiento. El análisis mostró que el 26,3 % tenía un riesgo igual o superior al 7,5 % a 10 años.
El algoritmo de inteligencia artificial demostró un alto desempeño, con una sensibilidad del 91,1 % y una especificidad del 86,2 %. Además, alcanzó un valor predictivo positivo del 70,2 % y negativo del 96,4 %, con una precisión global del 96 %. Más del 94 % de las imágenes obtenidas fueron aptas para su análisis.
Una de las principales fortalezas del estudio fue su carácter prospectivo, ya que la mayoría de investigaciones previas en este campo se basaban en datos ya existentes. También destacó la diversidad de la muestra, con una distribución equitativa entre hombres y mujeres y una representación significativa de distintos grupos étnicos.
Diversas investigaciones han demostrado que los vasos sanguíneos de la retina pueden reflejar el estado de salud general del organismo. En este sentido, la inteligencia artificial podría identificar patrones no visibles al ojo humano, lo que abre nuevas posibilidades para la detección temprana de enfermedades.
Expertos como el Dr. Dinesh Kalra resaltaron ventajas prácticas del método, como el uso de equipos comunes en consultorios, la rapidez del procedimiento (alrededor de 20 segundos), y el hecho de que no requiere radiación ni extracción de sangre.
No obstante, también se subraya la necesidad de realizar estudios más amplios para validar estos resultados. Además, se plantea que este tipo de herramientas debería ir más allá de estimar el riesgo y contribuir a predecir de forma más directa la probabilidad real de eventos como un infarto, así como la presencia de enfermedad coronaria.
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