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Cuánto chocolate amargo conviene comer por día y qué porcentaje de cacao recomiendan

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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El interés por el chocolate amargo ha aumentado no solo por su sabor, sino también por la posibilidad de que forme parte de una alimentación relacionada con el bienestar cardiovascular, el estado de ánimo y algunas funciones cognitivas. Sin embargo, sus posibles beneficios dependen en buena medida de la cantidad consumida y del porcentaje de cacao.

No todos los chocolates tienen el mismo perfil nutricional. Los productos con una mayor proporción de cacao suelen contener más compuestos vegetales y, generalmente, menos azúcar añadido que las variedades con leche o con una alta cantidad de ingredientes adicionales.

¿Cuánto chocolate amargo se puede comer al día?

Las referencias de Cleveland Clinic sitúan una porción orientativa de chocolate amargo entre 30 y 60 gramos al día, equivalente aproximadamente a una o dos onzas.

La cantidad debe mantenerse moderada porque el chocolate, incluso cuando tiene un alto porcentaje de cacao, es un alimento relativamente calórico. Consumir grandes cantidades puede incrementar considerablemente la ingesta de grasas, azúcares y calorías.

Por ello, incorporar una pequeña porción dentro de una alimentación equilibrada puede ser muy diferente a consumir varias porciones diariamente.

¿Qué porcentaje de cacao es mejor?

El porcentaje de cacao es uno de los aspectos más importantes al elegir un chocolate amargo.

Harvard T.H. Chan School of Public Health señala que las variedades con 70% o más de cacao pueden proporcionar una mayor cantidad de flavanoles, compuestos vegetales presentes naturalmente en el cacao.

Cleveland Clinic también explica que, en general, conforme aumenta la proporción de sólidos de cacao, disminuye la cantidad de azúcar añadido.

Algunas recomendaciones incluso sitúan la elección ideal en 85% de cacao o más, especialmente para quienes buscan reducir el consumo de azúcar.

Por tanto, un chocolate con 70%, 85% o incluso 90% de cacao puede tener un perfil nutricional muy diferente al de un producto que contiene una proporción considerablemente menor.

Los flavanoles son uno de los componentes más estudiados

Gran parte del interés científico en el cacao se concentra en los flavanoles. Estos compuestos vegetales se han estudiado por sus posibles efectos sobre los vasos sanguíneos.

Harvard T.H. Chan School of Public Health explica que los flavanoles pueden participar en mecanismos relacionados con la producción de óxido nítrico en el endotelio, la capa que recubre internamente los vasos sanguíneos. Esto puede favorecer la relajación de los vasos y mejorar determinados aspectos del flujo sanguíneo.

Cleveland Clinic señala que el chocolate amargo contiene una mayor concentración de sólidos de cacao ricos en flavanoles que el chocolate con leche.

Algunos estudios también han encontrado asociaciones entre estos compuestos y determinados aspectos de la función cardiovascular y cognitiva, incluida la atención y la memoria a corto plazo.

También aporta minerales y otros compuestos

El cacao contiene diferentes sustancias que contribuyen a explicar su interés nutricional. Entre ellas se encuentran magnesio, hierro, zinc, triptófano y teobromina.

La teobromina es un compuesto natural del cacao relacionado químicamente con la cafeína, aunque sus efectos estimulantes son diferentes y generalmente más suaves.

El magnesio, por su parte, participa en numerosas funciones del organismo, mientras que el hierro y el zinc son minerales esenciales para distintos procesos fisiológicos.

Sin embargo, comer chocolate no debe considerarse una estrategia para cubrir por sí solo las necesidades de estos nutrientes. Una alimentación variada continúa siendo la principal fuente de vitaminas y minerales.

¿Puede mejorar el estado de ánimo o la concentración?

Esta es una de las áreas que más interés ha despertado, pero también una en la que conviene evitar conclusiones exageradas.

Algunos estudios han observado posibles efectos del cacao y sus flavanoles sobre determinadas funciones cognitivas y parámetros relacionados con el flujo sanguíneo cerebral. También se han investigado posibles vínculos con el estado de ánimo.

Sin embargo, estos resultados no significan que comer chocolate amargo vaya a prevenir la depresión, mejorar significativamente la memoria o aumentar de manera garantizada la concentración.

La evidencia disponible todavía presenta limitaciones y se necesitan más investigaciones para determinar qué cantidad de cacao, durante cuánto tiempo y en qué personas podría producir efectos relevantes.

No todo chocolate negro es igual

El término "chocolate amargo" no garantiza automáticamente que el producto tenga un perfil nutricional favorable.

Algunos productos pueden contener cantidades importantes de azúcar, grasas añadidas y otros ingredientes. Por eso, además de observar el porcentaje de cacao, conviene revisar la información nutricional y la lista de ingredientes.

Una regla práctica es buscar productos con 70% o más de cacao, preferentemente con una cantidad relativamente baja de azúcar añadido. Para quienes toleren su sabor más intenso, elegir variedades de 85% o más puede ser una alternativa para reducir todavía más el contenido de azúcar.

¿Existe una cantidad perfecta?

No existe una cantidad universal que pueda considerarse ideal para todas las personas. Las necesidades energéticas, la alimentación general y los objetivos individuales son diferentes.

Una porción moderada, alrededor de 30 gramos, puede ser una forma sencilla de incorporar chocolate amargo sin convertirlo en una fuente excesiva de calorías.

También es importante recordar que los beneficios potenciales del cacao no compensan necesariamente una alimentación poco equilibrada. El chocolate amargo puede formar parte de una dieta saludable, pero no sustituye frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos u otras fuentes de nutrientes.

La clave está en el equilibrio

El chocolate amargo puede ofrecer compuestos interesantes desde el punto de vista nutricional, especialmente cuando contiene una elevada proporción de cacao. Los flavanoles son uno de los principales motivos por los que se estudia su posible relación con la salud vascular y determinadas funciones cognitivas.

Pero estos beneficios potenciales deben interpretarse con cautela. La evidencia científica todavía no permite considerar al chocolate amargo como un tratamiento para problemas cardiovasculares, cognitivos o emocionales.

En términos prácticos, elegir un chocolate con 70% o más de cacao, preferentemente 85% o más, y limitar la porción a aproximadamente 30 gramos diarios puede ser una manera razonable de disfrutarlo dentro de una alimentación equilibrada, sin olvidar que la calidad global de la dieta es mucho más importante que un solo alimento.

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