Cuáles son las lesiones más frecuentes en personas que practican tenis regularmente

El tenis es una disciplina que demanda resistencia, coordinación y precisión, pero también puede generar lesiones, incluso en personas que lo practican de forma ocasional, como quienes juegan solo los fines de semana.
La repetición de movimientos y los esfuerzos intensos sin una preparación física adecuada incrementan el riesgo de molestias en zonas como codos, hombros, rodillas, tobillos y la parte baja de la espalda, lo que puede afectar tanto el desempeño como la continuidad en el deporte.
El cirujano ortopédico Howard Luks, especialista en medicina deportiva, subraya la importancia de la prevención y del entrenamiento progresivo. Señala que un patrón frecuente es el del jugador que pasa la semana inactivo y luego realiza partidos exigentes, sin que sus músculos y tendones estén preparados para esa carga repentina.
Entre las lesiones más comunes se encuentra el llamado “codo de tenista” o epicondilitis lateral, que suele aparecer por falta de adaptación del cuerpo al esfuerzo. Se manifiesta con dolor que se extiende desde el codo hacia la muñeca y debilidad al sujetar objetos. Para evitarlo, se recomienda mejorar la técnica, fortalecer brazos y hombros, y aumentar gradualmente la intensidad del juego.
El hombro también es vulnerable debido a movimientos repetitivos como el saque. Las lesiones más habituales incluyen tendinopatías y pinzamientos. La prevención pasa por fortalecer todo el cuerpo —desde piernas hasta tronco— para que el hombro no reciba una carga excesiva, además de usar una raqueta adecuada.
En el caso de las rodillas, los problemas suelen relacionarse con el desgaste por uso continuo o con movimientos bruscos. La debilidad muscular en piernas y caderas aumenta el riesgo, por lo que es clave trabajar estos grupos musculares, mantener un peso adecuado y utilizar calzado apropiado.
Los esguinces de tobillo son frecuentes debido a los cambios rápidos de dirección. Para prevenirlos, es importante fortalecer la musculatura, mejorar el equilibrio y elegir un calzado adecuado según la superficie.
El dolor lumbar, por su parte, está vinculado a los movimientos de rotación del tronco. Cuando los músculos no soportan estas exigencias, la carga recae en la columna. Fortalecer el core, con ejercicios como la plancha, ayuda a mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de lesiones.
En general, los especialistas coinciden en que la mayoría de estas dolencias pueden evitarse con una preparación física adecuada. Recomiendan prestar atención al dolor desde etapas tempranas, ajustar la intensidad del entrenamiento y trabajar en fuerza, flexibilidad y técnica para prevenir problemas mayores.
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