Cómo es el análisis de sangre que anticipa los ataques de asma

Una simple extracción de sangre, combinada con un modelo matemático avanzado, podría permitir a la medicina adelantarse durante años a los ataques de asma.
Un equipo internacional de científicos logró desarrollar un análisis capaz de identificar, con una exactitud sin precedentes, qué personas presentan mayor riesgo de sufrir una crisis grave. El descubrimiento, publicado en Nature Communications, representa un cambio profundo en el abordaje de una enfermedad que afecta a más de 500 millones de personas en todo el planeta.
¿Qué es el asma y cómo impacta en la salud?
El asma es una afección crónica caracterizada por la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias, lo que dificulta la respiración. Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran la tos, las sibilancias, la opresión torácica y la sensación de falta de aire. De acuerdo con la Mayo Clinic, la gravedad del asma puede variar desde cuadros leves hasta episodios severos que requieren atención médica inmediata.
Las crisis asmáticas suelen desencadenarse por alérgenos, infecciones respiratorias, actividad física o estrés, y pueden llegar a ser potencialmente mortales si no se tratan a tiempo. Aunque no existe una cura definitiva, el control adecuado y el seguimiento médico permiten mantener la enfermedad bajo control.
Un biomarcador capaz de anticipar crisis futuras
Hasta ahora, la evaluación del riesgo de ataques asmáticos se basaba en herramientas como las pruebas de función pulmonar o el recuento de eosinófilos en sangre, métodos que reflejan el estado actual del paciente, pero con escasa capacidad predictiva. El nuevo enfoque se centra en el equilibrio entre dos tipos de moléculas presentes en la sangre: los esfingolípidos y los esteroides. Analizar esta relación permite anticipar exacerbaciones incluso hasta cinco años antes del primer episodio grave.
El estudio examinó muestras de sangre y datos clínicos de más de 2.500 adultos con asma pertenecientes a tres grandes cohortes internacionales. Mediante técnicas de metabolómica —que analizan pequeñas moléculas del metabolismo celular— los investigadores detectaron patrones invisibles a simple vista. Científicos del Mass General Brigham y del Karolinska Institutet descubrieron que la proporción entre esfingolípidos y esteroides predice con una precisión cercana al 90% qué pacientes sufrirán una crisis asmática.
Mayor precisión que los métodos tradicionales
Utilizando algoritmos avanzados, el equipo desarrolló un modelo predictivo que fue validado en distintos grupos de pacientes. Los resultados fueron contundentes. “La interacción entre esfingolípidos y esteroides define el perfil de riesgo”, explicó Craig Wheelock, investigador del Karolinska Institutet. “Este enfoque no solo tiene coherencia biológica, sino que también es sólido y viable para convertirse en una prueba clínica accesible y de bajo costo”.
El rendimiento del modelo superó ampliamente a las evaluaciones clásicas. Mientras los métodos tradicionales alcanzan valores de precisión de entre 0,50 y 0,70, el nuevo sistema logró un área bajo la curva de 0,90. Además, permitió prever el momento del primer ataque: los pacientes clasificados como de alto riesgo experimentaron su primera crisis más de 100 días antes que aquellos considerados de bajo riesgo.
Una herramienta con potencial para transformar el tratamiento del asma
Para Jessica Lasky-Su, investigadora del Mass General Brigham, este avance responde a una necesidad histórica en el manejo del asma. “Uno de los principales desafíos es no poder identificar con anticipación quién sufrirá un ataque grave. Nuestros resultados cubren ese vacío crítico”, afirmó. La detección temprana permitiría intervenir antes de que los síntomas se intensifiquen y reducir complicaciones graves.
El método se basa en medir el balance entre esfingolípidos y esteroides en la sangre, lo que refleja un estado metabólico subyacente que no siempre se manifiesta con síntomas evidentes. Según la Mayo Clinic, el asma es una enfermedad cambiante, capaz de pasar rápidamente de un cuadro leve a una situación potencialmente mortal.
Próximos pasos hacia su uso clínico
Los investigadores ya solicitaron una patente para el método, aunque advierten que aún es necesario validarlo mediante ensayos clínicos adicionales y en poblaciones más diversas. “El potencial es enorme, porque permitiría identificar a personas aparentemente estables que en realidad presentan un desequilibrio metabólico oculto”, señaló Wheelock.
El estudio también encontró una asociación entre ciertos metabolitos derivados de la microbiota intestinal y las crisis asmáticas, aunque el papel de los esfingolípidos y los esteroides resultó claramente predominante. El modelo podría implementarse con facilidad en laboratorios convencionales, lo que facilitaría su incorporación a la práctica médica habitual.
Este hallazgo abre la puerta a un enfoque más personalizado del tratamiento del asma, con el objetivo de prevenir crisis graves y mejorar la calidad de vida de los pacientes a largo plazo.
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