Cómo diferenciar una alergia a un medicamento de un efecto adverso

El jefe del Servicio de Alergología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, José Manuel Zubeldia, explicó que no toda reacción adversa a un medicamento corresponde a una alergia.
Por ello, antes de excluir un tratamiento es fundamental realizar una evaluación adecuada, ya que una etiqueta errónea de alergia puede impedir el uso de medicamentos de primera elección y obligar a recurrir a alternativas menos eficaces.
Se estima que entre el 15% y el 25% de la población cree ser alérgica a algún medicamento, aunque solo entre el 5% y el 10% de esos casos se confirma como una verdadera alergia.
Diferencias entre una reacción adversa y una alergia
La principal diferencia radica en el mecanismo que origina la reacción y en sus manifestaciones clínicas.
Entre las reacciones adversas que no son alérgicas se encuentran las molestias digestivas ocasionadas por los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), la intolerancia gastrointestinal a estos medicamentos y síntomas como mareos o náuseas provocados por los opioides.
En cambio, una alergia medicamentosa se confirma cuando se demuestra que el sistema inmunológico responde de forma anormal frente al medicamento sospechoso. Para establecer este diagnóstico es necesaria una evaluación especializada después de una reacción compatible con alergia.
Los síntomas dependen del momento en que aparece la reacción
Las reacciones alérgicas inmediatas suelen presentarse durante la primera hora tras la administración del medicamento.
Los síntomas más frecuentes incluyen picazón, urticaria y angioedema (hinchazón de la piel y mucosas). En los casos más graves pueden aparecer dificultad para respirar, mareo, disminución de la presión arterial e incluso anafilaxia, una reacción potencialmente mortal que requiere atención médica urgente.
Por otro lado, las reacciones no inmediatas pueden manifestarse varias horas o incluso días después de haber tomado el medicamento.
La forma más habitual consiste en la aparición de erupciones cutáneas, aunque en situaciones poco frecuentes pueden desarrollarse ampollas extensas y lesiones graves en la piel, como ocurre en el síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica.
Estas reacciones tardías también pueden afectar otros órganos, provocando fiebre, inflamación de ganglios linfáticos, hepatitis, nefritis u otras complicaciones sistémicas, como sucede en el síndrome DRESS. No obstante, los especialistas destacan que estas formas graves son poco frecuentes.
Los medicamentos que con mayor frecuencia causan alergias
Entre los fármacos que más habitualmente provocan reacciones alérgicas se encuentran los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno y el ácido acetilsalicílico (aspirina), así como los antibióticos beta-lactámicos, entre ellos la penicilina.
Además, los especialistas señalan un aumento en las reacciones alérgicas asociadas a los medios de contraste yodados utilizados en estudios radiológicos y a determinados medicamentos empleados en quimioterapia.
Cómo se confirma el diagnóstico
El profesor de Pediatría Matthew Robson explicó que el proceso diagnóstico comienza con una historia clínica detallada.
Durante la consulta se analizan los síntomas presentados, el tiempo transcurrido entre la administración del medicamento y la aparición de la reacción, si fue necesaria atención médica de urgencia y cómo evolucionó el episodio.
Con esa información, el alergólogo determina qué pruebas son las más adecuadas según el tipo de reacción.
En las reacciones inmediatas suelen realizarse pruebas cutáneas de lectura rápida, mientras que en las reacciones tardías pueden utilizarse pruebas por punción (prick), pruebas intradérmicas con lectura diferida y pruebas epicutáneas.
En algunos casos también es necesario realizar pruebas de provocación o exposición controlada al medicamento sospechoso. Estos procedimientos se llevan a cabo únicamente bajo estricta supervisión médica y tras valorar cuidadosamente los posibles riesgos y beneficios.
Qué ocurre cuando se confirma la alergia
Si el diagnóstico confirma una alergia, el paciente debe evitar el medicamento responsable y aquellos que puedan presentar reactividad cruzada.
Esta situación puede impedir el uso del tratamiento considerado más eficaz para determinada enfermedad y obligar a utilizar alternativas terapéuticas menos adecuadas.
Cuando no existe otro medicamento equivalente, puede recurrirse a un procedimiento de desensibilización. Esta técnica permite inducir una tolerancia temporal al fármaco para que el paciente pueda recibirlo de forma segura cuando resulta indispensable.
Los especialistas destacan que esta estrategia es especialmente importante en personas con cáncer que requieren determinados tratamientos y en pacientes con cardiopatía isquémica alérgicos a la aspirina que necesitan terapia antiagregante.
Los riesgos de un diagnóstico incorrecto
Los expertos advierten que etiquetar a una persona como alérgica sin haber confirmado el diagnóstico puede tener consecuencias importantes.
En el caso de los antibióticos beta-lactámicos, una falsa alergia puede llevar al uso de medicamentos más costosos, menos eficaces y con mayor probabilidad de favorecer la aparición de bacterias resistentes.
Además, esta situación se ha relacionado con un incremento de complicaciones clínicas e incluso con un mayor riesgo para la vida del paciente.
El problema también afecta a los antiinflamatorios no esteroideos. Considerar erróneamente que una persona es alérgica a estos medicamentos puede favorecer el uso innecesario de opioides para controlar el dolor.
Diversos estudios indican que los pacientes con una falsa etiqueta de alergia a los AINE presentan un mayor riesgo de desarrollar dependencia a los opioides. Asimismo, pueden sufrir más complicaciones cardiovasculares y una mayor mortalidad al no poder recibir tratamientos preventivos con aspirina cuando están indicados.
Por ello, los especialistas insisten en la importancia de confirmar el diagnóstico mediante una valoración realizada por un alergólogo antes de catalogar definitivamente a una persona como alérgica a un medicamento.
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