Claves médicas para entender y manejar los tres tipos de dolor de espalda

El dolor de espalda figura entre las molestias más comunes en la adultez. Las extensas jornadas frente a dispositivos electrónicos, el trabajo prolongado en el escritorio y las actividades diarias ejercen una carga continua sobre la columna vertebral, convirtiendo esta incomodidad en algo habitual para millones de personas.
Un análisis reciente publicado por Men’s Health señaló que la región lumbar presenta una desventaja desde el punto de vista evolutivo. Según Ameet Nagpal, jefe de medicina física y rehabilitación en la Medical University of South Carolina, el ser humano aún conserva rasgos anatómicos propios de su pasado cuadrúpedo. En otras palabras, la parte baja de la espalda no terminó de adaptarse por completo a la postura erguida ni al sedentarismo característico de la vida moderna. Se calcula que cerca del 60% de los adultos sufrirá dolor lumbar en algún momento.
Por qué la vida actual afecta la espalda
La columna vertebral sostiene el cuerpo y protege la médula espinal. Está formada por vértebras, discos cartilaginosos y una compleja red de músculos y nervios. Cuando alguno de estos elementos pierde estabilidad o soporta una sobrecarga, aparece el dolor.
Permanecer sentado durante muchas horas debilita los músculos que brindan soporte, incrementando la presión en la zona lumbar. Además, ciertos movimientos combinados —como inclinarse hacia adelante, cargar peso y girar al mismo tiempo— generan una tensión considerable en los segmentos inferiores de la espalda. Los especialistas consideran esta secuencia una de las más peligrosas en la rutina diaria.
Prevención: actividad física y control del peso
La medida más eficaz para disminuir el riesgo consiste en fortalecer la musculatura estabilizadora. El ejercicio regular no solo aumenta la resistencia de los músculos profundos, sino que también aporta beneficios antiinflamatorios.
Entre los ejercicios recomendados se encuentran el bird-dog y el dead bug, diseñados para reforzar la estabilidad de la columna sin sobrecargar la región lumbar. Asimismo, bajar de peso en personas con sobrepeso reduce la presión mecánica que soporta la columna.
Mantener constancia en la actividad física resulta clave. Incluso programas sencillos, realizados de manera sostenida, ayudan a prevenir episodios de rigidez y dolor.
Tratamiento del dolor: medicamentos e intervenciones
Cuando el dolor ya está presente, el tratamiento farmacológico suele ser el primer paso. El informe desaconseja utilizar opioides como opción principal.
La Dra. Stephanie Van, especialista en medicina intervencionista del dolor en Johns Hopkins Medicine, explicó que estos fármacos ofrecen alivio limitado y no actúan esencialmente como antiinflamatorios, además de implicar riesgo de dependencia.
En su lugar, se recomiendan antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno o naproxeno, así como geles tópicos con diclofenaco. En casos de dolor de origen nervioso, puede utilizarse lidocaína en crema como anestésico local. Según la situación clínica, el médico también puede indicar relajantes musculares o medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso, como gabapentina o pregabalina.
Otra alternativa son las inyecciones en puntos gatillo, que combinan anestésicos o antiinflamatorios para relajar músculos contracturados y aliviar el dolor durante varias semanas, siempre bajo evaluación médica.
Cuando el dolor es persistente o se irradia, pueden emplearse inyecciones espinales. Los esteroides epidurales, por ejemplo, pueden aliviar los síntomas durante aproximadamente tres meses en casos de compromiso nervioso. En dolores relacionados con las articulaciones intervertebrales, los bloqueos facetarios anestesian los nervios responsables. Si el resultado es favorable, la ablación por radiofrecuencia puede extender el alivio por seis meses o más.
Tipos principales de dolor de espalda
La medicina clasifica el dolor de espalda en tres grandes categorías:
1. Dolor muscular Se produce cuando los músculos que conectan la columna con el resto del cuerpo presentan debilidad, desequilibrios o sobrecarga. Se manifiesta con rigidez, sensibilidad e incluso espasmos, y suele desencadenarse tras esfuerzos intensos sin preparación adecuada.
2. Dolor articular Se percibe de forma más profunda y tiende a empeorar tras permanecer mucho tiempo en una misma postura. Con frecuencia se relaciona con la osteoartritis, causada por el desgaste del cartílago entre las vértebras, lo que reduce la amortiguación y favorece la inflamación.
3. Dolor nervioso Ocurre cuando estructuras como una hernia discal comprimen un nervio. Puede sentirse como ardor o una descarga eléctrica. Si se acompaña de entumecimiento, debilidad en las piernas o incontinencia, requiere atención médica inmediata para prevenir daños permanentes.
Cirugía: una opción poco común
La cirugía representa una alternativa poco frecuente dentro del tratamiento integral. Frank Cammisa, cirujano de columna en el Hospital for Special Surgery, explicó a Men’s Health que en el pasado probablemente se indicaba con mayor frecuencia de la necesaria. Actualmente, solo alrededor del 10% de los pacientes con dolor de espalda requiere intervención quirúrgica.
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