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Alimentos saludables que en realidad son peores para ti que una porción de pastel

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Que un producto se encuentre en la sección de alimentos saludables, incluya términos como “natural”, “multigrano” o “alto en proteína”, o muestre imágenes de frutas y verduras en su empaque, no garantiza que sea nutritivo.

Algunos alimentos procesados pueden contener cantidades elevadas de azúcares añadidos, grasas, sodio o harinas refinadas, e incluso aportar más calorías de las que muchas personas imaginan.

Esto tampoco significa que un pastel o un postre convencional sea necesariamente peor. Comparar alimentos únicamente por su contenido calórico puede resultar engañoso. Para evaluar realmente un producto es necesario considerar sus ingredientes, calidad nutricional, porción y frecuencia de consumo.

Estos son 10 ejemplos de productos cuya apariencia puede dar una impresión más saludable de la que realmente tienen:

1. Yogur saborizado

Un yogur de fresa o vainilla puede parecer una opción saludable para comenzar el día, pero algunas variedades contienen cantidades considerables de azúcar añadido, jarabes o preparados de fruta.

El problema no está en el yogur propiamente dicho, sino en los ingredientes incorporados durante su elaboración. Una alternativa sencilla es elegir yogur natural o griego sin azúcar y añadir fruta fresca, lo que permite controlar mejor la cantidad de azúcar y obtener proteínas y otros nutrientes.

2. Barras de granola

Las barras de granola resultan prácticas para consumir entre comidas, pero algunas contienen azúcar, jarabes, chocolate y grasas añadidas. Además, su tamaño pequeño puede hacer que parezcan menos calóricas de lo que realmente son.

Antes de elegir una, conviene revisar la cantidad de azúcares añadidos, fibra y proteína. Una barra elaborada principalmente con avena integral, frutos secos y semillas puede tener una composición muy diferente de otra cuyo listado de ingredientes comienza con azúcares o jarabes.

3. Chips de verduras

Que el empaque muestre zanahorias, betabel o espinacas no significa que el producto equivalga a consumir esas verduras frescas.

Algunas chips vegetales se elaboran principalmente con papa, maíz u otras harinas, además de someterse a procesos como la fritura. Como consecuencia, pueden aportar bastante sodio y grasa, mientras que su contenido de fibra puede ser considerablemente menor al de una verdura entera.

Las verduras frescas o preparadas en casa continúan siendo una opción más completa.

4. Pan multigrano

El término “multigrano” no significa necesariamente “integral”. Simplemente indica que el producto contiene diferentes tipos de cereales, que incluso pueden ser refinados.

Si buscas una opción con mayor contenido de fibra, es preferible revisar que la etiqueta indique 100 % integral o 100 % grano entero y comprobar los ingredientes. Un pan elaborado con cereales integrales puede proporcionar más fibra y nutrientes que uno basado principalmente en harina refinada.

5. Crema de cacahuate reducida en grasa

Que un producto tenga menos grasa no significa automáticamente que sea más saludable. Algunas cremas de cacahuate reducidas en grasa pueden incorporar azúcar u otros ingredientes para recuperar parte del sabor y la textura que se pierden al retirar grasa.

La crema de cacahuate convencional puede aportar grasas insaturadas, proteínas y fibra. Una buena opción es buscar productos cuyos ingredientes sean principalmente cacahuates y, si se desea, una cantidad moderada de sal.

6. Smoothies comerciales

Un smoothie puede parecer una forma sencilla de consumir varias frutas, pero algunas versiones comerciales contienen jugos, concentrados, jarabes y azúcares añadidos.

Además, beber grandes cantidades de fruta puede facilitar un consumo elevado de azúcares y calorías sin generar necesariamente la misma sensación de saciedad que proporciona comer la fruta entera.

Prepararlo en casa permite controlar mejor los ingredientes. Se puede utilizar fruta entera, verduras, yogur natural y agua o leche sin azúcar.

7. Granola

La avena puede ser un alimento nutritivo, pero algunas granolas comerciales incorporan miel, jarabes, azúcar, aceites, chocolate y frutos secos, lo que puede aumentar considerablemente su contenido calórico.

Otro problema es el tamaño de la porción: la cantidad recomendada suele ser relativamente pequeña y es fácil servirse mucho más.

No es necesario eliminar la granola de la alimentación. Lo importante es revisar el contenido de azúcar añadido, fibra y controlar la cantidad consumida.

8. Barras de proteína

Que un producto incluya la palabra “proteína” en el envase no significa que sea automáticamente saludable.

Algunas barras contienen cantidades importantes de azúcares añadidos, grasas y numerosos ingredientes procesados. Por ello, además de revisar la cantidad de proteína, conviene comparar su contenido de azúcar, fibra, grasas saturadas y calorías.

En determinadas situaciones, opciones como yogur natural, frutos secos u otros alimentos mínimamente procesados pueden ser alternativas más sencillas.

9. Bebidas deportivas

Las bebidas deportivas están diseñadas principalmente para situaciones en las que existe una pérdida considerable de líquidos y electrolitos, como durante actividades físicas intensas y prolongadas.

Para una caminata, una sesión ligera de ejercicio o las actividades cotidianas, generalmente el agua es suficiente para mantener una adecuada hidratación.

Algunas bebidas deportivas contienen cantidades importantes de azúcar y pueden aportar calorías innecesarias cuando no existe una demanda física elevada.

10. Productos “sin gluten”

La etiqueta “sin gluten” tampoco significa automáticamente que un alimento sea saludable.

Para las personas con enfermedad celíaca u otras indicaciones médicas, evitar el gluten es fundamental. Sin embargo, quienes no necesitan eliminarlo por motivos médicos no necesariamente obtienen beneficios al sustituir alimentos integrales por productos procesados sin gluten.

Algunas galletas, panes y botanas de este tipo pueden estar elaborados principalmente con almidones y harinas refinadas, además de contener cantidades importantes de azúcar, grasa o sodio.

La etiqueta importa más que el empaque

En lugar de confiar únicamente en palabras como natural, integral, multigrano, proteína o sin gluten, conviene revisar la lista de ingredientes y la información nutricional. Un producto puede tener una imagen saludable y, al mismo tiempo, contener cantidades elevadas de azúcar, sodio o grasas.

 

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