A medida que los bosques se reducen, los mosquitos recurren a los humanos en busca de sangre

A medida que las personas se adentran cada vez más en la Mata Atlántica de Brasil, los mosquitos parecen estar modificando sus hábitos de alimentación, y un nuevo estudio indica que los humanos se han convertido en su blanco preferido.
La Mata Atlántica, que en el pasado cubría gran parte del litoral brasileño y era hogar de cientos de especies animales, hoy conserva apenas cerca de un tercio de su extensión original, principalmente debido a la agricultura y al crecimiento de las actividades humanas.
Según el estudio, publicado el 15 de enero en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, esta pérdida de fauna estaría obligando a los mosquitos a depender con mayor frecuencia de la sangre humana, lo que incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades peligrosas.
Para la investigación, los científicos instalaron trampas en dos áreas forestales protegidas del estado de Río de Janeiro, donde capturaron 1,714 mosquitos pertenecientes a 52 especies distintas.
De ese total, 145 hembras se habían alimentado recientemente, y en 24 casos fue posible identificar el origen de la sangre.
Los resultados mostraron que:
Dieciocho mosquitos se habían alimentado de humanos. Otros se alimentaron de seis aves, un anfibio, un roedor y un mamífero de la familia de los cánidos. Algunos ejemplares habían obtenido sangre de más de un hospedador, incluyendo tanto animales como personas.
“El comportamiento de los mosquitos es complejo”, explicó el autor principal del estudio, Jerónimo Alencar, investigador del Instituto Oswaldo Cruz en Río de Janeiro.
“Aunque ciertas especies pueden tener preferencias innatas, la disponibilidad y cercanía de los hospedadores influyen de manera determinante”, señaló en un comunicado. “Nuestros resultados muestran que las especies capturadas en los remanentes de la Selva Atlántica presentan una clara inclinación a alimentarse de humanos”.
Con la reducción de los bosques, muchas especies animales desaparecen, pero los mosquitos logran adaptarse.
“Al disminuir las opciones naturales, los mosquitos se ven obligados a buscar fuentes alternativas de sangre”, indicó el coautor Sergio Machado, de la Universidad Federal de Río de Janeiro. “Terminan alimentándose más de humanos por simple conveniencia, ya que somos el hospedador más frecuente en estas zonas”.
Este cambio en el patrón de alimentación podría favorecer la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como la fiebre amarilla, el dengue, el Zika, el chikungunya y los virus Mayaro y Sabiá.
Aproximadamente el 7% de los mosquitos capturados presentaban restos visibles de sangre, y en cerca del 38% de esos casos se logró identificar su origen.
Los investigadores subrayan que serán necesarios estudios más amplios para analizar con mayor precisión las comidas de sangre mixtas. Sin embargo, el patrón observado es lo suficientemente claro como para generar preocupación.
“Detectar que los mosquitos de una región muestran una fuerte preferencia por los humanos es una señal de alerta sobre el riesgo de transmisión de enfermedades”, concluyó Machado.
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