9 hábitos comunes que están destruyendo tu hígado más allá del alcohol

El hígado desempeña más de 500 funciones esenciales para el organismo, entre ellas el metabolismo de nutrientes, la producción de proteínas, el almacenamiento de vitaminas y la eliminación de sustancias potencialmente tóxicas.
Aunque el consumo excesivo de alcohol es una de las causas más conocidas de daño hepático, no es la única. Hábitos cotidianos como una alimentación poco saludable, el sedentarismo o el uso inadecuado de ciertos medicamentos también pueden favorecer el desarrollo de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), inflamación y lesiones progresivas.
Adoptar un estilo de vida saludable puede reducir significativamente el riesgo de enfermedad hepática. Estos son algunos hábitos que conviene evitar.
1. Consumir con frecuencia alimentos ultraprocesados y azúcares añadidos
Los alimentos ultraprocesados y las bebidas con alto contenido de azúcares añadidos, especialmente aquellas que contienen jarabe de maíz rico en fructosa, favorecen la acumulación de grasa en el hígado. Con el tiempo, este proceso puede contribuir al desarrollo de MASLD, incluso en personas que no presentan obesidad.
Priorizar una alimentación basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos frescos ayuda a disminuir la carga metabólica y favorece la salud hepática.
2. Llevar una vida sedentaria
La falta de actividad física favorece la resistencia a la insulina y el aumento de grasa visceral, factores estrechamente relacionados con la acumulación de grasa en el hígado.
Realizar ejercicio de forma regular mejora el metabolismo, aumenta la sensibilidad a la insulina y ayuda a prevenir o revertir las primeras etapas del hígado graso. Se recomienda acumular al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, además de reducir el tiempo que se pasa sentado.
3. Usar analgésicos sin supervisión médica
El paracetamol es un medicamento seguro cuando se utiliza en las dosis recomendadas. Sin embargo, consumir cantidades superiores a las indicadas o combinar varios medicamentos que lo contienen puede provocar lesiones hepáticas graves.
Antes de automedicarse, es importante leer las etiquetas, respetar las dosis máximas diarias y consultar con un profesional de la salud si se requiere un tratamiento prolongado.
4. Mantener exceso de peso, especialmente alrededor del abdomen
La obesidad abdominal es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de hígado graso.
La acumulación de grasa visceral favorece la resistencia a la insulina y la inflamación crónica, lo que dificulta el funcionamiento normal del hígado. Perder peso de forma gradual mediante una alimentación equilibrada y actividad física puede mejorar significativamente la salud hepática en muchas personas.
5. Consumir bebidas azucaradas de manera habitual
Refrescos, bebidas energéticas, tés endulzados y algunos jugos industrializados aportan grandes cantidades de azúcar con poco valor nutricional.
Su consumo frecuente puede favorecer el exceso de calorías, el aumento de peso y la acumulación de grasa en el hígado. Sustituir estas bebidas por agua, infusiones sin azúcar o bebidas naturales sin azúcares añadidos es una medida beneficiosa para la salud.
6. Fumar
El tabaquismo no solo afecta a los pulmones y al sistema cardiovascular. Las sustancias tóxicas presentes en el humo del tabaco también aumentan el estrés oxidativo y favorecen la inflamación, lo que puede contribuir al daño hepático y aumentar el riesgo de cáncer de hígado.
Dejar de fumar aporta beneficios para prácticamente todos los órganos del cuerpo, incluido el hígado.
7. Exponerse de forma frecuente a sustancias químicas
Algunos productos de limpieza, pesticidas, disolventes industriales y ciertos suplementos herbales pueden contener sustancias que el hígado debe metabolizar y eliminar.
Siempre que sea posible, es recomendable utilizar estos productos siguiendo las medidas de seguridad indicadas, mantener una buena ventilación y evitar el consumo de suplementos sin evidencia científica o sin supervisión médica.
8. Dormir menos de lo necesario
El sueño insuficiente puede alterar el metabolismo de la glucosa y de las grasas, favoreciendo la resistencia a la insulina y la acumulación de grasa en el hígado.
Dormir entre 7 y 9 horas por noche, mantener horarios regulares y cuidar la higiene del sueño puede contribuir tanto a la salud hepática como al bienestar general.
9. Consumir demasiada sal y mantenerse poco hidratado
Una alimentación rica en sodio suele asociarse con un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y con un peor perfil metabólico. Además, una hidratación insuficiente puede dificultar el funcionamiento normal del organismo.
Reducir el consumo de alimentos muy salados, priorizar productos frescos y beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a mantener un adecuado equilibrio fisiológico y favorece la función hepática.
Cómo proteger la salud del hígado
El daño hepático suele desarrollarse de forma silenciosa durante años. Mantener un peso saludable, seguir una alimentación equilibrada, realizar actividad física con regularidad, limitar el consumo de alcohol, evitar la automedicación y acudir a revisiones médicas cuando existan factores de riesgo son algunas de las medidas más eficaces para prevenir enfermedades del hígado.
Si presentas fatiga persistente, coloración amarillenta de la piel o de los ojos, dolor en la parte superior derecha del abdomen o alteraciones en los análisis de función hepática, es importante consultar con un profesional de la salud para recibir una evaluación adecuada.
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