7 bebidas que parecen inofensivas pero aumentan el riesgo de infarto

Lo que consumimos en forma líquida influye directamente en la salud cardiovascular.
Especialistas en nutrición y cardiología señalan que algunas bebidas pueden elevar la presión arterial, favorecer la inflamación y generar aumentos bruscos de glucosa en sangre, factores que incrementan el riesgo de infarto y otras afecciones del corazón. Identificarlas es clave para tomar decisiones que protejan el sistema cardiovascular a largo plazo.
Refrescos azucarados Los refrescos encabezan la lista de bebidas relacionadas con mayor riesgo cardíaco. Su ingesta habitual se asocia con aumento de peso, resistencia a la insulina, triglicéridos altos e inflamación persistente, condiciones que contribuyen al endurecimiento y obstrucción de las arterias. Incluso las versiones “light” podrían tener efectos metabólicos negativos si se consumen con frecuencia.
Bebidas energéticas Contienen elevadas cantidades de cafeína junto con azúcar y otros estimulantes como taurina o guaraná. Los expertos advierten que pueden elevar la presión arterial, acelerar el ritmo cardíaco y desencadenar arritmias, sobre todo en personas con problemas cardíacos o cuando se consumen en exceso.
Alcohol en grandes cantidades Aunque el consumo moderado puede no ser perjudicial para todos, beber de forma excesiva y constante está claramente vinculado con enfermedades cardiovasculares. Puede aumentar la presión arterial, debilitar el músculo del corazón, elevar los triglicéridos y favorecer alteraciones del ritmo cardíaco.
Cafés cremosos y frappés El café solo suele tener un perfil neutro o incluso beneficioso en cantidades moderadas. Sin embargo, las versiones con jarabes, azúcar y crema aportan grandes cantidades de calorías y grasas saturadas, lo que puede elevar el colesterol LDL y favorecer la formación de placas en las arterias.
Bebidas de frutas azucaradas y limonadas Muchas de estas opciones contienen poca fruta real y altos niveles de azúcar añadida. Su consumo frecuente puede disparar la glucosa e insulina, promover inflamación y acumulación de grasa, aumentando el riesgo cardiovascular, especialmente en personas con diabetes o prediabetes.
Batidos y bebidas tipo postre Suelen combinar azúcar, grasas saturadas y un alto contenido calórico. Tomarlos regularmente puede contribuir al aumento del colesterol LDL y a la obesidad, dos factores determinantes en el desarrollo de enfermedades cardíacas. Su consumo debería ser ocasional.
Bebidas deportivas Están formuladas para quienes realizan ejercicio intenso y prolongado, pero contienen cantidades considerables de azúcar y sodio. En personas sedentarias, pueden elevar la presión arterial y los niveles de glucosa sin aportar beneficios relevantes para la salud del corazón.
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