Los problemas de salud comunes de la vejez suponen un mayor riesgo tras una cirugía mayor

Los problemas de salud frecuentes en la vejez —como deshidratación, delirio, desnutrición o caídas— pueden tornarse extremadamente graves cuando aparecen después de una cirugía mayor, señala un estudio reciente.
Las personas mayores que presentan alguno de estos problemas durante su recuperación quirúrgica tienen más posibilidades de morir en el plazo de un año y suelen requerir estancias más prolongadas en hospitales o centros de enfermería, informaron los investigadores el 20 de noviembre en el Journal of the American College of Surgeons.
“Un síndrome geriátrico puede funcionar como un ‘canario en la mina’, revelando una vulnerabilidad subyacente del paciente”, explicó el autor principal, el Dr. Timothy Pawlik, oncólogo quirúrgico del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio.
“Es fundamental no considerar estos eventos como parte normal del envejecimiento. Son señales de alerta que indican la necesidad de una supervisión más estrecha y de un apoyo individualizado, tanto durante la hospitalización como después del alta”, añadió.
Para realizar este estudio, el equipo revisó datos de reclamaciones de Medicare pertenecientes a más de 780.000 adultos de 66 años o más que se sometieron a una de cinco cirugías importantes entre 2016 y 2021.
Los procedimientos incluidos fueron: bypass coronario, extracción de parte del pulmón, reparación de un aneurisma abdominal, resección pancreática y extirpación parcial del colon.
Casi el 11% de los pacientes desarrollaron al menos un síndrome geriátrico nuevo durante su estancia hospitalaria, como delirium, deshidratación, desnutrición, caídas o pérdida del control de esfínteres.
La deshidratación fue el problema más frecuente, afectando al 67% de los casos, seguida del delirium (25%) y la desnutrición (13%).
Quienes desarrollaron alguno de estos síndromes tuvieron muchas menos posibilidades de volver directamente a casa tras la cirugía. En los tres meses posteriores al procedimiento, pasaron una mediana de 16 días menos en su hogar, lo que equivale a una reducción del 27% respecto a quienes no presentaron estos problemas.
Además, los adultos mayores que desarrollaron un síndrome geriátrico duplicaron su riesgo de morir en el año siguiente a la operación. Ese riesgo se triplicó cuando una persona presentó dos o más síndromes.
Los pacientes con otras enfermedades previas tenían mayor probabilidad de experimentar un síndrome geriátrico tras la cirugía. El riesgo también aumentaba cuando se trataba de una intervención de urgencia.
En contraste, las cirugías mínimamente invasivas se asociaron con un 49% menos riesgo de desarrollar uno de estos problemas, según los resultados.
Estos hallazgos subrayan la importancia de abordar las intervenciones quirúrgicas en adultos mayores con un enfoque distinto, adaptado a sus necesidades médicas específicas, concluyeron los investigadores.
“Si nos concentramos en las necesidades particulares de los pacientes mayores, podemos anticipar, prevenir y tratar mejor estos síndromes, ayudando directamente a que regresen a casa y retomen su vida”, afirmó Pawlik.
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