¿Cómo se forman los pólipos en el colon y qué señales dan?

Aunque suelen pasar desapercibidos, los pólipos de colon pueden convertirse en un problema serio si no se detectan y tratan a tiempo.
Esta guía resume sus síntomas más habituales, las causas más frecuentes, los factores que incrementan el riesgo de cáncer colorrectal y las medidas más eficaces para identificarlos y prevenirlos.
Qué son los pólipos en el colon
Los pólipos son proliferaciones anormales de tejido que se desarrollan en la capa interna del colon o del recto. Su forma puede ser plana, redondeada o con un tallo, y su tamaño va desde unos milímetros hasta varios centímetros. Aunque la mayoría son benignos, algunos —como los adenomatosos— pueden transformarse en cáncer si no se extirpan oportunamente.
Por qué aparecen: causas principales
Surgen por una alteración en el proceso normal de renovación celular del intestino. Cuando las células comienzan a multiplicarse de forma descontrolada, se forma un pólipo. La genética, la edad, la inflamación intestinal crónica y ciertos hábitos de vida influyen en su desarrollo.
Síntomas que pueden indicar su presencia
En la mayoría de los casos no generan molestias, pero cuando sí lo hacen, pueden manifestarse como:
Sangrado rectal o heces con sangre
Alteraciones persistentes del tránsito intestinal
Dolor abdominal o cólicos
Fatiga o anemia por pérdidas de sangre prolongadas
Señales que requieren atención médica urgente
Ante diarrea o estreñimiento persistentes, sangrado al evacuar o un cansancio marcado sin causa clara, es fundamental consultar al médico. El riesgo es mayor en personas mayores de 50 años o con antecedentes familiares de pólipos o cáncer de colon.
Factores que elevan la probabilidad de formarlos
La edad es uno de los factores más determinantes, ya que su aparición aumenta después de los 50 años. También contribuyen una dieta pobre en fibra, el consumo excesivo de carnes procesadas, el tabaco, la falta de actividad física, el sobrepeso y los antecedentes familiares.
Cuándo un pólipo puede transformarse en cáncer
No todos los pólipos derivan en cáncer, pero algunos tienen más probabilidades de hacerlo. El riesgo es mayor cuando superan 1 cm, pertenecen al tipo adenomatoso o permanecen sin tratamiento durante años. La detección precoz es clave.
Cómo se diagnostican: pruebas más recomendadas
La colonoscopia es el método más exacto: permite examinar todo el colon y retirar los pólipos en la misma intervención. También existen pruebas de sangre oculta en heces y la colonografía por tomografía, aunque estas no permiten eliminar el pólipo al detectarlo.
Tratamientos para su eliminación
El procedimiento habitual es la polipectomía, realizada durante la colonoscopia con herramientas especiales. En situaciones particulares, cuando el pólipo es muy grande o sugiere malignidad, puede ser necesaria una cirugía más extensa.
Cómo disminuir el riesgo: prevención y hábitos saludables
Seguir una alimentación rica en fibra, frutas y verduras, además de realizar ejercicio regularmente, reduce la probabilidad de que aparezcan pólipos. Evitar el tabaco, limitar el alcohol y reducir el consumo de carnes procesadas también ayuda. Todo esto debe complementarse con revisiones preventivas, incluso si no hay síntomas.
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