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9 causantes de un paro cardiaco: Lo que dicen los cardiólogos

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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El paro cardíaco, también llamado muerte súbita cardíaca, es una de las urgencias médicas más graves y mortales en todo el mundo.

Se produce cuando el sistema eléctrico del corazón falla de manera repentina, deteniendo su capacidad de bombear sangre. Aunque suele confundirse con un infarto, son eventos distintos. Conocer las causas que lo originan es fundamental para prevenirlo.

Cardiólogos y especialistas en salud identifican varios factores y enfermedades que pueden predisponer a este evento crítico. A continuación se presentan, de forma detallada, las nueve causas principales que pueden desencadenar un paro cardíaco, basadas en evidencia clínica y consenso médico.

Enfermedad de las arterias coronarias (EAC)

La Asociación Americana del Corazón (AHA) indica que la Enfermedad de las Arterias Coronarias es la causa más habitual de paro cardíaco súbito. Esta afección implica el estrechamiento de las arterias que llevan sangre al corazón, generalmente por acumulación de placa. Cuando una de estas placas se rompe, puede formarse un coágulo que bloquea el flujo sanguíneo y desencadena un infarto. Un infarto puede dañar el músculo cardíaco y dejar cicatrices que alteran los impulsos eléctricos, generando arritmias ventriculares peligrosas —como la fibrilación ventricular—, que son el mecanismo directo del paro cardíaco. Por ello, el control agresivo de los factores de riesgo de la EAC es la mejor prevención.

Cardiomiopatía

La cardiomiopatía agrupa enfermedades que afectan al músculo cardíaco, volviéndolo anormalmente grande, grueso o rígido. Una de las formas más relacionadas con el paro cardíaco es la miocardiopatía dilatada, donde el corazón se agranda y pierde fuerza para bombear sangre. El daño estructural resultante favorece la aparición de arritmias graves, incluso sin problemas coronarios. La Fundación Británica del Corazón resalta que la detección temprana y el tratamiento —incluido el uso de desfibriladores cardioversores implantables— son esenciales en personas con alto riesgo.

Anomalías eléctricas (canalopatías)

Hay personas que nacen con alteraciones en los canales iónicos del corazón, llamadas canalopatías. Enfermedades como el síndrome de Brugada o el síndrome de QT largo pueden generar arritmias potencialmente mortales, incluso sin cambios estructurales en el corazón. Aunque menos frecuentes que la EAC, son una causa importante de paro cardíaco en jóvenes o en personas sin factores de riesgo típicos. El diagnóstico suele requerir electrocardiogramas y antecedentes familiares de muerte súbita.

Insuficiencia cardíaca (IC)

La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no consigue bombear suficiente sangre para cubrir las necesidades del cuerpo. Aunque no es un evento único, quienes la padecen en fases avanzadas tienen un riesgo elevado de paro cardíaco. El corazón debilitado es eléctricamente inestable. El cardiólogo Eugene Braunwald señala que este riesgo surge de la combinación entre el daño estructural progresivo y la disfunción eléctrica. Los tratamientos buscan estabilizar estas alteraciones y mejorar la calidad de vida.

Valvulopatías

Las enfermedades de las válvulas del corazón impiden que se abran o cierren bien. Cuando una válvula está estrechada o tiene fugas, el corazón trabaja con mayor esfuerzo, lo que puede causar agrandamiento y debilitamiento. Una estenosis aórtica severa o una insuficiencia mitral avanzada pueden generar sobrecarga y daño cardíaco, favoreciendo la inestabilidad eléctrica. La corrección o el reemplazo valvular a tiempo disminuye significativamente el riesgo de paro cardíaco.

Miocarditis

La miocarditis es la inflamación del músculo cardíaco, generalmente provocada por virus —como COVID-19 o coxsackie— o por procesos autoinmunes. Esta inflamación daña las células del corazón y altera su sistema eléctrico. La miocarditis puede causar arritmias graves incluso en personas jóvenes y previamente sanas. La Sociedad Europea de Cardiología destaca que, aunque a veces se resuelve sola, los casos agudos pueden causar disfunción ventricular severa y muerte súbita. El reposo y el tratamiento adecuado son esenciales.

Factores de riesgo mal controlados (hipertensión y diabetes)

La hipertensión y la diabetes son dos de los factores modificables más importantes que dañan el corazón con el tiempo. La presión alta obliga al corazón a trabajar más, debilitando sus paredes. La diabetes daña los vasos pequeños y acelera la formación de placas en las arterias, aumentando el riesgo de EAC y cardiomiopatía. Los NIH confirman que controlar estos factores reduce de manera significativa el riesgo de paro cardíaco. Cambios en el estilo de vida y medicación son fundamentales.

Consumo de sustancias (drogas y alcohol)

El uso de drogas estimulantes como la cocaína o las metanfetaminas puede provocar un paro cardíaco de forma inmediata. Estas sustancias pueden generar espasmos en las arterias coronarias o sobrecargar el corazón, desencadenando arritmias mortales. El consumo excesivo de alcohol puede causar miocardiopatía alcohólica, debilitando el corazón y generando arritmias. Especialistas coinciden en que estas sustancias alteran el sistema eléctrico incluso en personas con corazones sanos.

Comoción cardíaca (commotio cordis)

La comoción cardíaca es una causa infrecuente de paro cardíaco, principalmente en deportistas jóvenes. Ocurre cuando un impacto fuerte y no penetrante en el pecho coincide con un momento crítico del ciclo eléctrico del corazón. El golpe puede inducir fibrilación ventricular sin causar daño estructural importante. La Academia Estadounidense de Pediatría señala que los protectores torácicos y el acceso rápido a desfibriladores externos automáticos son claves para prevenir consecuencias fatales.

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