La falta de educación financiera frena la planeación del retiro femenino

En México, únicamente tres de cada diez mujeres cuentan con algún esquema de ahorro para su retiro, lo que evidencia una persistente brecha de género en las finanzas personales. Factores laborales, sociales y culturales influyen en esta desigualdad, que podría traducirse en mayor vulnerabilidad económica durante la vejez.
Brecha laboral impacta el ahorro femenino
La planeación financiera para la jubilación sigue siendo limitada entre las mujeres mexicanas. Datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) indican que solo 30% de las mujeres contempla algún mecanismo de ahorro para su retiro, además de la pensión obligatoria.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la participación laboral femenina ronda el 45%, mientras que en los hombres supera el 74%, una diferencia cercana a 30 puntos porcentuales.
A esto se suma la brecha salarial, ya que las mujeres pueden percibir entre 7% y 17% menos ingresos que los hombres en puestos similares, lo que reduce sus aportaciones a cuentas de ahorro para el retiro.
La informalidad laboral también juega un papel determinante. Durante 2024, alrededor de 55% de las mujeres trabajadoras se encontraban en empleos informales, lo que implica no cotizar de manera regular en sistemas de pensiones.
Para Alejandra Macías, directora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), la situación responde a desigualdades estructurales. "La participación laboral de las mujeres es considerablemente menor que la de los hombres, lo que repercute directamente en su acceso a pensiones y en el ahorro acumulado para la vejez", ha señalado en análisis recientes.
Más esperanza de vida y menor ahorro
Esperanza López, dueña de una cartonera local, advierte que esta situación se vuelve más delicada si se considera que las mujeres tienen mayor esperanza de vida, por lo que podrían requerir más años de ingresos durante la jubilación.
Datos de CONSAR indican que, al cierre de 2025, las mujeres tenían 25.3 millones de cuentas Afore, frente a 33.8 millones de hombres. Además, el saldo promedio en cuentas femeninas era de 111,739 pesos, mientras que el de los hombres alcanzaba 146,758 pesos, una diferencia de aproximadamente 24%.
Otro factor que incide en esta brecha es el trabajo de cuidados no remunerado. De acuerdo con INEGI, tres de cada cuatro personas dedicadas al cuidado de familiares en México son mujeres, lo que en muchos casos provoca pausas laborales o empleos de menor ingreso.
Para Yvette Mucharraz, investigadora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección (CIMAD) del IPADE, esta realidad se refleja en la forma en que muchas mujeres conciben su retiro. "Para una proporción importante de mujeres, el retiro no está asociado a independencia financiera, sino a redes de apoyo familiares o externas", explica.
Diana Sauceda, subdirectora de un banco local, coincide en que la falta de educación financiera, la informalidad laboral y la desigualdad salarial continúan siendo obstáculos para que más mujeres planifiquen su jubilación. De no revertirse esta tendencia, advierten, el riesgo de pobreza en la vejez podría incrementarse entre la población femenina en las próximas décadas
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